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“Las campañas de níspero están marcadas por la sequía y una baja producción”

Andrés Llorca, gerente de la Cooperativa Agrícola de Callosa d’en Sarrià (Ruchey) profundiza en una nueva campaña del níspero, donde la falta de agua se está convirtiendo en el elemento más influyente.

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Campaña
“Estamos viviendo campañas cada vez más marcadas por la sequía”, expresa Llorca con preocupación. La falta de lluvia y las altas temperaturas están desafiando la fortaleza de los cultivos, impactando tanto en el volumen como en la calidad de la producción. La sequía no solo afecta a las frutas, reduciendo los calibres, sino también disminuyendo la producción. En el caso de Ruchey el descenso ha sido de un 15% respecto a la pasada campaña.

Sin embargo, a pesar de las adversidades, este año Llorca es optimista al haber tenido una mejor polinización, y aunque es cauto respecto a la evolución, anuncia que puede traducirse en un calibre de los frutos ligeramente superior. No obstante, la incertidumbre persiste, pues “el invierno apenas ha hecho acto de presencia”, desafiando las estaciones y complicando las previsiones.

Ante la preocupación por la escasez de agua, las comunidades de regantes han tomado cartas en el asunto, implementando medidas como el riego por goteo y restringiendo los usos para conservar este recurso vital.

Mercados
El mercado del níspero, aunque es un nicho, es sólido y estable, con clientes consolidados que valoran la calidad de la fruta. Sin embargo, Llorca reconoce la necesidad de mejorar la imagen del producto, combatiendo estereotipos arraigados y promoviendo su consumo a través de campañas de marketing. La Denominación de Origen Callosa d’en Sarrià es un pilar fundamental en la estrategia de Ruchey, otorgando prestigio y reconocimiento a sus productos. Con 30 años de historia, el níspero de Callosa d’en Sarrià se ha convertido en un símbolo de calidad y tradición, respaldado por la Unión Europea.

El arraigo y tradición que aporta el níspero a los campos de Callosa d’en Sarrià, llevando consigo la herencia de generaciones y el compromiso con su tierra y su gente, hace difícil que, a medio plazo, desde Ruchey se plantee la búsqueda de nuevas localizaciones de cultivo.

La cooperativa exporta actualmente a varios países europeos, siendo Italia su principal socio comercial. La expansión hacia nuevos mercados y la diversificación de productos son estrategias en las que están trabajando, especialmente ante la escasez de mano de obra.

Asimismo, en el afán por mantenerse competitivos, la cooperativa está explorando nuevas variedades de nísperos, más productivas y atractivas para los consumidores. “La demanda de frutas de mayor calibre es una tendencia creciente y adaptarse a estas preferencias es crucial para asegurar la viabilidad a largo plazo, las variedades tradicionales no son rentables”, añade Llorca. Además, se busca un producto más ‘limpio’, sin fisiopatías y que el consumidor valore en el lineal, sin obviar la calidad como eje principal de una fruta que supone el 70% de la actividad de la cooperativa.

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