“Sobre todo hay mucha incertidumbre porque no hay un tratamiento eficaz que permita controlar el Trips”, explica Rodríguez. Aunque los resultados económicos de la última campaña fueron positivos, la amenaza ha provocado que muchos productores opten por reducir superficie, especialmente en variedades de California. Se estima un descenso de entre el 2% y el 5% en hectáreas plantadas respecto al año anterior.
Retraso en la plantación y concentración de oferta
La estrategia predominante ahora es la de retrasar las fechas de siembra, lo que permite reducir los riesgos iniciales, aunque conlleva una consecuencia: parte de la producción se concentrará en noviembre, diciembre y enero. “Pensamos que esos meses serán fuertes en volumen, pero que el mercado puede absorberlo con planificación”, señala Rodríguez.
Desde el punto de vista comercial, este retraso no supone un perjuicio. “Empezar demasiado temprano no tiene sentido cuando competimos con Holanda en verano, con precios muy bajos”, explica. Retrasar la producción beneficia al productor almeriense porque permite abastecer con mayor calidad en la parte central de la campaña, cuando más lo demandan las cadenas de distribución.
Nuevas amenazas y necesidad de equilibrio
Al Trips se suma ahora la araña roja, otra plaga que empieza a generar mucha preocupación. “Nos enfrentamos a dos frentes complicados, con tratamientos químicos muy limitados por el tema de residuos y un control biológico que resulta costoso y no siempre eficaz”, advierte Rodríguez.
La responsable de Unica también subraya la importancia de mantener el equilibrio en los cultivos para no desestabilizar los mercados: “Si abandonamos el pimiento y nos volcamos en pepino o calabacín, terminaremos hundiendo también esos precios. El agricultor de pimiento seguirá con pimiento; la clave está en superar estos dos años difíciles”.
Mensaje al mercado
A pesar de las dificultades, el pimiento sigue siendo el cultivo líder de Almería. La pasada campaña, el valor aportado por este producto aumentó un 16% gracias a la estabilidad entre oferta y demanda y a precios sostenidos.
Rodríguez pide a la cadena comercial y a los consumidores calma y comprensión: “El agricultor está muy mentalizado y aplica todas las medidas preventivas, pero debemos aceptar cierta tolerancia en defectos estéticos que no afectan al consumo”. Desde Unica señalan que el pimiento puede llegar con alguna mancha de Trips y seguir siendo perfectamente válido para su venta. “Las cadenas tienen miedo a no tener pimientos en las estanterías, pero una manera de combatir esto es flexibilizando las especificaciones de calidad”, apunta.
Finalmente, lanza un mensaje de unidad: “Si todos, productores, comercializadoras, cadenas y técnicos trabajamos juntos, encontraremos soluciones. El compromiso con el campo es esencial, porque sin agricultores no habrá pimientos en las estanterías”.


