El melón, un valor seguro
La campaña pasada para la Cooperativa Nuestra Señora de Peñarroya fue aceptable, tanto en sandía como en melón. Según explica su presidente, Ramón Lara, las previsiones para la temporada 2025 apuntan a un volumen de toneladas similar al anterior en ambos cultivos, teniendo el melón aún la superficie mayoritaria. En este sentido, desde la cooperativa son arduos defensores del Piel de Sapo: “Aunque la sandía resulte más productiva por hectárea y por tanto más rentable, el melón es un cultivo que aporta equilibrio año tras año porque se ajusta a la demanda del mercado nacional; sin embargo, la sandía puede hundir sus precios si el clima en el extranjero no es bueno, dado que un alto porcentaje depende del mercado exterior”, detalla Lara.
El retraso que se ha registrado en la siembra puede afectar a que el inicio de la campaña se demore de 10 a 12 días que, aunque parezca poco, supondría en pleno agosto un 30% del volumen de la temporada manchega, “aunque aún dependemos de cómo evolucione la climatología”.
Esta cooperativa sirve a los grandes proveedores nacionales de la gran distribución, que optan por cubrir la temporada nacional con producto de diferentes zonas de la Península. “De Almería, pasan a Murcia y después La Mancha, dando un servicio completo a su cliente gracias a proveedores como nosotros”, señala el presidente.
Desafíos
Afortunadamente la sanidad vegetal en el caso de la sandía está en general controlada gracias a que trabajan con variedades más resistentes. Sin embargo, en melón el problema sigue estando vigente y juegan en desigualdad de condiciones con los países productores terceros que puede utilizar fitosanitarios no permitidos en Europa e importar ese producto. La diferencia radica además principalmente en los bajos costes de producción de otros países con respecto a España, donde “un jornal en Marruecos puede rondar los 6€ al día”, comenta Lara.

