Una encuesta de LA UNIÓ refleja la preocupación del sector del caqui en la Comunitat Valenciana. Más del 80% de las personas encuestadas considera insuficientes o ineficaces las materias activas autorizadas para combatir las plagas, lo que complica el control fitosanitario y genera importantes pérdidas económicas.
La encuesta, en la que han participado más de 200 productores de caqui de la Comunitat Valenciana, muestra una situación preocupante para el sector, marcada por la fuerte incidencia de plagas como el cotonet y la mosca blanca, la insuficiencia de materias activas autorizadas para su control y la baja presencia de fauna útil en los campos para la lucha biológica. Según los datos recogidos, el cotonet es la plaga más destructiva y más del 60% de los productores señalan que sufren incidencias graves.
“Nos encontramos ante una situación límite. Los productores no pueden soportar tantas mermas de caqui como consecuencia de la afección de plagas, no pueden hacer frente a plagas tan agresivas con tan pocas herramientas autorizadas y efectivas. Necesitamos que las administraciones actúen con urgencia para autorizar nuevos productos, impulsar la investigación y más apoyo técnico y económico para el sector”, afirma Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ.
La carencia de productos autorizados afecta a todos, pero especialmente a los productores ecológicos, que manifiestan sentirse desamparados. Según la encuesta, muchos de ellos se plantean abandonar el cultivo ecológico ante la carencia de alternativas viables y la baja cobertura aseguradora
Un plan específico para el cultivo del caqui
Peris subraya también la necesidad de un plan específico de apoyo al cultivo del caqui, uno de los cultivos con mayor peso económico en zonas como la Ribera y otras comarcas valencianas.
“El caqui ha sido un motor económico y social para muchas familias. Pero si no hay una respuesta política inmediata a través de más investigación, flexibilidad normativa y ayudas concretas, corremos el riesgo de perder una parte esencial de nuestro tejido agrario”, indica el secretario general de LA UNIÓ.
Lucha biológica y control de fauna salvaje
Otras conclusiones destacadas de la encuesta apuntan a la baja presencia de fauna útil para la lucha biológica. En este sentido, LA UNIÓ pide líneas de ayudas para que los productores puedan hacer sueltas masivas, una estrategia de insectarios públicos de cría y más sueltas que ofrezcan una mayor garantía de control para bajar las poblaciones.
También insisten las personas encuestadas en la creciente incidencia de la fauna salvaje -especialmente jabalíes y conejos, y en el impacto negativo del cambio climático y las altas temperaturas en la producción. A pesar de todo, los productores mantienen una visión constructiva y proponen campañas para concienciar el consumidor sobre la calidad de los caquis con pequeñas imperfecciones estéticas, así como más formación técnica en riego, fertilización y control integrado de plagas.
“El sector está haciendo los deberes, buscando alternativas sostenibles y adaptándose a las nuevas exigencias ambientales. Pero sin apoyo institucional y una actualización urgente del registro de productos fitosanitarios, el futuro del caqui está en peligro”, concluye Peris.
Propuestas de LA UNIÓ para el futuro del caqui
La organización agraria trasladará a las administraciones una serie de medidas, entre ellas:
- Autorización de nuevas materias activas seguras para el control del cotonet.
- Ayudas a la investigación y a la lucha biológica.
- Diferenciación en seguros agrarios entre producción convencional y ecológica.
- Campañas de sensibilización sobre la calidad y valor alimentario del caqui.
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Formación técnica y apoyo a la innovación en explotaciones.

