Unas de las tendencias más estables durante los últimos años ha sido el creciente consumo de alimentos preparados o semi-preparados en los supermercados. Esto se debe, sin duda, a una adaptación al estilo de vida actual, donde el consumidor cuenta con menos tiempo para cocinar y, además, se va produciendo un relevo generacional hacia jóvenes con menos inclinación hacia la cocina tradicional y la inmediatez como señal de identidad.
El espacio en los lineales para este tipo de alimentos crece año tras año, igualando e incluso superando, por su progresiva demanda, al espacio destinado para el fresco. Los estudios muestran proyecciones con la misma tendencia durante los próximos años, por lo que sería lógico pensar que, además de crecer, el segmento de convenience se diversificará, especializándose más en las diferentes categorías (veg, semi-prep, étnica, gourmet…).
Por otro lado, los productores agrícolas también se van adaptando a esta tendencia, cultivando o produciendo alimentos adaptados, en su forma o calibre, para su mejor rendimiento durante el procesado.
Otro punto a destacar es cómo la calidad y la contención en el precio van de la mano en los productos de conveniencia. No podemos crecer en cuota de mercado si no ofrecemos un alimento atractivo y cómodo para el consumidor, al mismo tiempo, estos alimentos no pueden suponer un aumento de coste respecto a una elaboración tradicional, teniendo en cuenta también que el producto preparado supone un ahorro de tiempo para el consumidor.
La calidad y la contención en el precio van de la mano en los productos de conveniencia
Para avanzar en la elaboración de alimentos convenience debemos contemplar cuatro pilares clave: placer, salud, conveniencia y sostenibilidad. Cualquier puntuación negativa en alguno de dichos aspectos tendría como consecuencia la cancelación de su lanzamiento.
Consumo y tradición
En general los países mediterráneos siguen las mismas tendencias en alimentación que el norte de Europa, aunque con unos años de retraso. No obstante, siempre existen características locales, que son culturales, y difícilmente cambiarán. Dudo mucho que dejemos de cocinar en 2050, pero creo que un amplio porcentaje de nuestra alimentación será preparada y una parte importante de nuestra producción agrícola se programará directamente con procesadoras.
Paralelamente a los productos “ready to eat”, están aumentando la oferta de alimentos semi-preparados, ingredientes frescos, pelados y/o troceados, pensados para cocinar tradicionalmente, pero con un ahorro de tiempo, que es lo que los consumidores demandan. Sin duda se trata de una tendencia en aumento debido a su sencillez y comodidad, que a la vez permite mantener los beneficios del producto fresco y la elaboración tradicional en casa.
Comunicación
Existen diferentes tipos de campañas de publicidad para dar a conocer los productos innovadores. Son novedades que difícilmente se introducirían en el mercado si no informáramos al cliente su existencia. Funciona muy bien la promoción con especialistas en gastronomía (cocineros, programas de tv), aunque también la publicidad clásica, mostrando las ventajas y bondades del producto, obtiene una respuesta positiva.


