La sucesión de borrascas e inclemencias meteorológicas registradas en el sur de España no han tenido precedentes en los últimos 30 años que llevamos produciendo escarola en Cuevas del Almanzora y zonas aledañas. A la incesante y abundante lluvia, se han sumado episodios de granizo y de viento, incluso huracanados, que, de momento, han provocado la pérdida de al menos un 30% de nuestro volumen en campo.
Además de tener dificultades en las labores de abonado o recolección, con retrasos y un sobrecoste añadido en la selección del producto o infraestructuras destrozadas (mantas térmicas, acolchados…), estamos teniendo, de forma inevitable, daños en la calidad final.
Y hemos ido a Berlín, a Fruit Logistica, a ver a nuestros clientes y comunicarles toda esta realidad, que es común a todo el sector de hoja español y que nos pone en una situación difícil para obtener rentabilidad esta campaña.
Los clientes deben de ser conscientes de que el producto en campo ha sufrido mucho: la merma es alta y en la mayoría de los casos es imposible conseguir los estándares de calidad habituales.
Todo el sector agrícola está poniendo los medios posibles e “imposibles” para satisfacer al cliente. Las condiciones de trabajo en campo son extremas y debemos agradecer a los trabajadores por estar presentes todos los días para cumplir con nuestras obligaciones mercantiles. Por lo tanto, es importante que, al mismo tiempo, toda la cadena colabore y sea receptiva a una situación sin precedentes.
No se puede bloquear un producto por unos mínimos desperfectos: un rechazo supone cubrir todos los gastos que conlleva el producto, además de la logística a destino y, últimamente, su destrucción, ya que el nivel de reclamaciones que el sector está recibiendo es tal que las organizaciones solidarias están saturadas.
En nuestro caso, al realizar toda la confección del producto terminado en el centro manipulado, nos es más fácil garantizar la calidad, pero incluso en esas condiciones, el sobrecoste es notable y desgraciadamente “invisible”.
Nuestro mensaje es que formamos parte de una cadena y cada uno tiene que participar y aportar cuando las condiciones climatológicas se vuelven tan adversas. La resiliencia de los agricultores es algo que se ha demostrado sobradamente en los últimos años, solo pedimos ser acompañados.

