El 28 de mayo del 2020 ya tratábamos del precio de entrada del tomate de Marruecos[1]. Pero un reciente seminario en Bruselas ha permitido que el tema vuelva a estar de actualidad en Bruselas.
La noticia empieza destacando que “la sede del Parlamento Europeo en Bruselas acogió, el miércoles 27 de marzo, el evento “Reforzar la soberanía alimentaria europea: ¿cuáles son las prioridades?” coorganizado por los eurodiputados, Esther Herranz García, Eric Sargiacomo y Elsi Katainen, en el que el director de FEPEX, José María Pozancos, explicó que la revisión de los precios de entrada debe ser una de las prioridades que la Comisión Europea para proteger al sector productor de tomate de la UE y la soberanía alimentaria.”
Los argumentos presentados son indiscutibles. El sector del tomate europeo ha sufrido una significativa pérdida de competitividad en la última década. Por un lado, se ha producido un descenso en la producción y exportación. Mientras que, por otro lado, se ha producido un crecimiento sostenido de las exportaciones de terceros países a la UE, y en especial de Marruecos.
El diagnóstico es certero, pero la solución propuesta es totalmente inviable.
Subir los precios de entrada
Según expuso mi amigo el director de FEPEX, Jose María Pozancos, se requiere una revisión de los precios de entrada, estableciendo un precio de entrada con valores de importación diferenciados para cada variedad de tomate, estableciendo un nivel de protección acorde con los costes de producción.
Y esta diferenciación se podría hacer tomando en consideración la nueva nomenclatura aduanera que, para la partida arancelaria que contabiliza el tomate, la 0702, ha entrado en vigor el 1 de enero de 2025, y que diferencia tres tipos de tomates: tomates enteros con un diámetro inferior a 47mm (cereza o cherry), tomates en rama y los demás tomates (redondo, pera, etcétera).
Acontece que fui yo el que hice los cálculos del precio de entrada que se incorporaron al acuerdo de Marrakech a última hora, y que incluyeron un reequilibrio de la protección en frontera, en favor del tomate de invierno tal y como pedía entonces el sector y el gobierno español.
Se puede modificar la estructura del precio de entrada, diferenciando entre los 3 tipos de tomates, pero basados en los volúmenes de exportación, el nuevo nivel medio de dichos precios debe ser el mismo que el precio actual Si se favorece el tomate entero, por ejemplo, sería en detrimento del ^recio de entrada de tomate en rama o de los demás tomates.
Es verdad que hay una erosión monetaria del nivel del precio de entrada generado por la inflación. Es la lógica misma del acuerdo fundador de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el favorecer con el tiempo el desarrollo del comercio. La erosión monetaria es uno de los instrumentos más eficaces de la OMC para conseguir una transición progresiva hacia su objetivo, el libre comercio.
Modificar el mecanismo
En el año 2014, se cambió del método de constatación de precios. En lugar de seguir el precio del tomate redondo como se hacía hasta ahora, se pide a cada Estado miembro (esencialmente a Francia en base al mercado de Saint Charles) que calcule un precio medio diario ponderado entre todas las categorías de tomates. El resultado es un aumento del precio constatado. Siempre que entren suficientes “especialidades”, el tomate redondo puede entrar a precios más bajos que anteriormente y, por lo tanto, generar más tensión en el mercado de la “commodity”.
El actual sistema impulsa el crecimiento de las importaciones de tomate “commodity” procedente de Marruecos, lo que ni es bueno para los productores europeos ni lo es, a medio y largo plazo, para los buenos productores marroquís que son los que producen las especialidades y saben que el futuro desarrollo de la producción marroquí no puede estar centrado en los productos con menos valor añadido. Se ha llegado a una situación, por ejemplo para el tomate en grapa, en la que muy a menudo ningún productor sale ganando, ni el europeo ni el marroquí.
Mi opinión es que habría que pedir tanto a la Comisión y al reino de Marruecos que hiciera una evaluación del cambio del 2014, sobre la evolución del mercado y de las rentas de los productores europeos y marroquís. Esta evaluación tendría que ser rigurosa, independiente, realizada por un buen equipo seleccionado de manera transparente para asegurar su calidad y que pueda ser útil para la segunda fase de la operación, implantar las mejoras al sistema que sean necesarias en función de los resultados de la mencionada evaluación.
[1] https://revistamercados.com/blog/el-prestigio-del-producto-espanol-corre-peligro-y-por-lo-tanto-nuestras-exportaciones-2/


