Cuando entramos en la Comunidad Econรณmica europea, el reglamento en vigor era el 1035/72 que, junto con algunas disposiciones del Tratado de Adhesiรณn, estaba profundamente inadaptado a la nueva realidad de una Comunidad ampliada en general, y a las necesidades del sector espaรฑol en particular.
Lo mรกs visible era la lista de productos cuya retirada estaba autorizada y, sobre todo, los calendarios de retiradas. En efecto, los periodos en los cuales las retiradas podรญan tener lugar y disfrutar de las ayudas comunitarias excluรญan por completo los periodos en los que Espaรฑa producรญa, por razones climรกticas y porque estos eran los meses en los que la โviejaโย Comunidad nos empujaba a producir, reduciendo los precios de entrada.
Pero lo mรกs grave, aunque menos visible, era la propia filosofรญa inherente al reglamento 1035. La principal medida prevista por la OCM eran las retiradas de productos. Cuanto mรกs incompetente desde el punto de vista comercial unos productores eran, mรกs fรกcil tenรญan el acceso al apoyo de los contribuyentes europeos. Los precios de retiradas eran a veces suficientemente atractivos para que productores se especializaran en producir grandes volรบmenes simplemente para la retirada.
Desde el 1 de marzo de 1986, dรญa en el que se empezรณ a aplicar la Polรญtica Agraria Comรบn, las distintas delegaciones espaรฑolas no cejaron en sus intentos de corregir los tรฉrminos de un Tratado de adhesiรณn discriminatorio y de una reglamentaciรณn obsoleta. El llamado elรญpticamente โperiodo de verificaciรณn de convergenciaโ (manera sutil de explicar que se ponรญa freno al sector hortofrutรญcola espaรฑol) quedo arrasado por la llegada del mercado รบnico el 1 de enero de 1992 pero hubo de esperarse mรกs tiempo para el cambio de la OCM.
En el Reglamento 1035, el lugar central lo ocupaban ya las organizaciones de productores. Pero su papel era esencialmente de intervenir como brazo armado de la Comisiรณn organizando las retiradas. El nuevo reglamento 2200/96 mantuvo su papel central pero cambio totalmente su funciรณn. La nueva OCM estaba basada en 3 grandes principios:
– Las organizaciones de productores deben ser empresas encaminadas a vender en el mercado
– Deben ser apoyadas por las administraciones pรบblicas en su caminar hacia el ajustar la producciรณn en cantidad y calidad al mercado y en promover unos modos de producciรณn respetuosos del medio ambiente
– La mejor manera de asegurar que el dinero pรบblico se invierte realmente para cumplir los objetivos perseguidos es que los propios productores paguen la mitad de la factura: un โฌ pรบblico por cada โฌ privado.
Las nuevas indemnizaciones de retirada
Antes de la reforma de 1996, los precios de retirada eran fijados anualmenteย por el Consejo de Ministros en el marco de las negociaciones de precios agrarios. En la propuesta para el aรฑo 1995 que he reencontrado en el Archivo de la Uniรณn Europea , por ejemplo[1], se proponรญa (y luego fijaba)ย precios para las coliflores, los albaricoques, las nectarinas y los melocotones, los limones y los tomates. Estos precios eran de aplicaciรณn en un periodo del aรฑo (habรญa calendarios de retirada), variaban en el seno de este periodo y cambiaban tambiรฉn segรบn su grado de manipulaciรณn (a granel o envasado).
Para desincentivar las retiradas de productos, se colocaron lรญmites a los mรกximos volรบmenes que una OP puede retirar y se bajaron drรกsticamente los precios de retirada que, para marcar el cambio, pasaron a llamarse โindemnizacionesโ.
El artรญculo 25 de la propuesta de reforma de la Comisiรณn[2]ย explica perfectamente cรณmo se realizรณ la operaciรณn. El primer aรฑo, la indemnizaciรณn fue calculada en unos casos como la media ponderada de los precios de retirada anteriores para luego ser el 85% de dicha media; en otros fue directamente el mรกs bajo de los precios existentes. La verdad es que la reforma cumpliรณ su objetivo y las retiradas dejaron de ser el centro de la OCM.
Como se puede ver, no hubo ni cรกlculo de costes, ni estudios previos, ni anรกlisis de impacto. Fue una decisiรณn drรกstica y polรญtica justificada por la urgencia de poner fin a una deriva extremadamente negativa para el sector, el alejamiento creciente entre el productor y el consumidor.
Un resultado positivoโฆ
El resultado de la reforma, en estos aspectos, fue positivo. Se hundieron los gastos en retiradas y su lugar fue ocupado por la financiaciรณn de los fondos operativos de las organizaciones de productores.
Esta reglamentaciรณn representaba un tratamiento completamente diferente para las frutas y hortalizas del brindado por la Comunidad Europeaย las restantes producciones. No habรญa ayudas a la hectรกrea y si ayudas cofinanciadas por los productores.
Esta tratamiento diferencial motivรณ protestas por un trato visto como โdiscriminatorioโ (algo recurrente en el tiempo) e incluso como โanti-espaรฑolโ. No se pararon a pensar cual era la mochila que la vieja OCM hubiera traรญdo como reforma y quienes habrรญan sido los beneficiarios de la exigua mochila. Antes al contrario, en un ambiente de creciente tensiรณn presupuestaria, las frutas y hortalizas fueron (y son todavรญa) el รบnico sector cuyo gasto no estรก sometido a techo presupuestario. Es un gasto obligatorio al que la Uniรณn debe hacer frente sรญ o sรญ. De hecho, el presupuesto comunitario dedicado al sector ha seguido aumentando aรฑo tras aรฑo como se ve en el grafico siguiente, como se puede ver en un informe del 2014 la Comisiรณn Europea (Comisiรณn Europea, 2014) .
Gastos totales en el marco de los programas operativos y ayuda financiera de la UE (2004-2010)
Todavรญa hoy, se oyen voces que reclaman la plenaย incorporaciรณn de las frutas y hortalizas en el sistema de pagos directos. Esto se podrรญa hacer de dos formas: quitando ayudas a los actuales beneficiarios para dar algo a los productores de frutas y hortalizas, con las lรณgicas tensiones entre beneficiarios โtradicionalesโ e โintrusosโ o incorporando al sobre de las ayudas directas el presupuesto nacional de la OCM, lo que vendrรญa a limitar (poco) las tensiones entre productores y cargarse el instrumento de los fondos operativos y las organizaciones de productores.
Ninguna de las dos soluciones me parece un paso para adelante en la defensa de una renta digna para los productores, que solo puede ser obtenida casi exclusivamente en el mercado.
โฆ ย pero insuficiente
Desgraciadamente, los datos mรกs recientes difundidos pรบblicamente por la Comisiรณn sobre el grado de organizaciรณn del sector corresponden al aรฑo 2010 y se encuentran en el informe 2014 ya mencionado. En aquel aรฑo, solo el 43% de la producciรณn comunitaria estaba organizada en organizaciones de productores y grupos de productores.
Las diferencias entre los Estados miembros eran significativas, estando los Paรญses Bajos y Bรฉlgica a la cabeza en cuanto a nivel de organizaciรณn se refiere, Espaรฑa mรกs o menos en la media y los nuevos Estados miembros generalmenteย por debajo junto con Grecia y Portugal.
Aunque aรฑo tras aรฑo el nivel de organizaciรณn estรฉ aumentando, lentamente cierto, esta situaciรณn no puede ser considerada como satisfactoria y alimentรณ durante aรฑos los repetidos deseos en algunos responsables de la Comisiรณn de cargarse el sistema. Es verdad que una PAC reducida a las ayudas directas en un primer pilar (junto con algunas, pocas, medidas de mercado) y un desarrollo rural en manos de los estados y las regiones (que hubieran heredado de las organizaciones de productores) , es mรกs simple (incluso simplista), disminuirรญa la tasa de error (al menos la que se le puede achacar a los servicios de la Comisiรณn) y permitirรญa ahorrar funcionarios en un momento en el que la funciรณn pรบblica debe decrecer[3] (en los prรณximos meses, hasta un 20% en el caso de la DG AGRI).
Felizmente, estos desvarรญos burocrรกticos no resistieron el anรกlisis responsable y fueron descartados. Si el problema central es el desequilibrio de la cadena alimentaria, frente a unos operadores comerciales de dimensiรณn europea y mundial, de poco servirรญan OPs de รกmbito regional.ย Incluso, con la llegada del Comisario Ciolos y el apoyo del Parlamento Europeo con Michel Dantin a la cabeza,ย el modelo organizativo de las frutas y hortalizas fue en buena medida extendido a los demรกs sectores. Pasรณ de ser un anacronismo complejo a ser un precursor de por donde deberรญa ir una polรญtica europea agraria y alimentaria.
Bibliografรญa
European Commission (2007): Fruit and vegetable reform
http://ec.europa.eu/agriculture/fruit-and-vegetables/policy-reports/slide-shows/pres240107_en.pdf
[1] http://aei.pitt.edu/48886/1/COM_(96)_246_final.pdf
[2] http://aei.pitt.edu/46812/1/COM_(95)_434_final.pdf
[3] http://tomasgarciaazcarate.com/es/contenido/politica-agraria-comun/la-pac-para-despues-del-2014-y-su-debate/486–1

