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31 Mar 2026 | Actualizado 08:23

Revista del Sector Hortofrutรญcola

Las razones de Yolanda

Esta semana, las declaraciones de la Vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, nos han tenido muy ocupadas unos y muy alteradas otras. Algunos han hablado de “congelación de precios”, otros de “limitar los precios de ciertos alimentos básicos”. ¿Pero qué es lo que ha dicho realmente Yolanda Díaz?

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Vayamos pues a la entrevista original, en Eldiario.es. El texto รญntegro de la entrevista a disponible en el link adjunto[1]. Hablรณ de โ€œun acuerdo que consista en determinar una cesta de productos bรกsicos, en torno a 20 o 30 productos en los que, como hemos hecho con el gas y otras materias, topemos los precios, 20 รณ 30 productos que son bรกsicos: la leche, el pan, los huevos, la frutaโ€ฆโ€.

En esta frase hay dos palabras claves, en negrilla en la cita textual anterior: Es verdad que la palabra โ€œtoparโ€ indica un lรญmite a los precios, y sobre esta idea se han construido muchas reacciones, pero la palabra โ€œacuerdoโ€ es tambiรฉn esencial e indica que se trata de una negociaciรณn con la distribuciรณn. No estoy de acuerdo por lo tanto, y por una vez, con mi amigo y compaรฑero Eduardo Moyano, cuando afirma que โ€œla ministra ha tenido que recular[2]โ€. A mรญ me parece que, desde el principio, se he referido a la negociaciรณn y el acuerdo.

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Se ha mencionado con razรณn un doble precedente francรฉs: el โ€œacuerdo Sarkosyโ€ de 2004[3], cuando era Ministro de Economรญa, Finanzas e Industriaโ€ y โ€œLe Panier des essentielsโ€ en 2011[4]. Al tratarse de acuerdos voluntarios que รบnicamente comprometen moralmente a los que lo firman, no parece que haya problemas de conflicto con el derecho de la competencia. Tambiรฉn puede servir de referencia la campaรฑa actualmente desarrollada en el vecino paรญs galo por Carrefour y que se anuncia como โ€œ100 productos esenciales con precios bloqueados[5]โ€. Fรญjense en las dos รบltimas palabras: โ€œprecios bloqueadosโ€.

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Para que puedan Ustedes opinar con fundamentos, me permito incluir en este artรญculo los links donde se puede encontrar la informaciรณn primaria a la que me refiero.

Negociar un tope para ciertos alimentos: una propuesta perturbadora

Al mismo tiempo hay que reconocer que la Vicepresidenta se ha apuntado un tanto. Ha conseguido estar en el centro del debate polรญtico poniendo encima de la mesa de forma comprensible para el ciudadano el impacto de la inflaciรณn en las rentas de la gran mayorรญa de los espaรฑoles. Todo esto son aspectos que refuerzan el sentido de la propuesta.

A mรญ no me preocupa que el debate haya sido lanzado por una de las lรญderes de uno de los partidos en el Gobierno. Yo he vivido 29 aรฑos en Bรฉlgica donde hemos tenido siempre gobiernos de coaliciรณn, con hasta 5 partidos distintos. Es normal que cada socio intente marcar territorio, lo importante es saber si el gobierno funciona. En Espaรฑa, para alegrรญa de unos y desgracia de otros, este es el caso, el gobierno funciona.

Por otro lado, y como ciudadano, me alegro de que los polรญticos hablen de los problemas reales de la gente, y la vuelta de una inflaciรณn de dos dรญgitos lo es sin ninguna duda.

ยฟEntonces, por quรฉ tengo tantas dudas frente a esta medida?

Despuรฉs de la crisis de 2008, Mercadona pegรณ primero y pegรณ fuerte con una simplificaciรณn de su oferta, un ajuste de costes y una rebaja de precios. Ahora parece que es Carrefour quien ha tomado la delantera, al menos mediรกtica.

La competencia en el sector de la distribuciรณn en Espaรฑa es feroz. Todos los habitantes de las ciudades medianas y grandes tenemos varias tiendas en nuestro alrededor y los precios de unos pocos productos suelen determinar el lugar donde haremos la compra. La guerra de precios de 2008 tensรณ la cadena alimentaria y su eslabรณn mรกs dรฉbil, los agricultores y ganaderos, todavรญa recuerdan sus consecuencias sobre los precios que han percibido. Ya se oรญan tambores de guerra de precios entre los distribuidores en esta salida de crisis.

La situaciรณn hoy para los agricultores y ganaderos es diferente a la del 2008, pero para peor. Estรกn confrontados, por un lado, a una inflaciรณn de costes y, por otro, en muchos sectores a una reducciรณn de los volรบmenes producidos, como consecuencia del aumento de los costes (caso de la leche) o de factores climรกticos (como la aceituna de mesa y el aceite de oliva o frutas y hortalizas). A este impacto de hoy, se une el previsible impacto del maรฑana con el alza del precio de los fertilizantes e, incluso, su posible escasez.

Por ejemplo, yo compro en mi supermercado habitual, LA OSA en Madrid, la leche โ€œยฟQuiรฉn es el jefe?โ€. Antes, su precio de venta al pรบblico, calculado para remunerar decentemente al ganadero y asegurar un nivel elevado de bienestar animal, era de 0.87 โ‚ฌ y ahora nos lo han subido a 0.99.

Por obligaciรณn legal de la ley de la cadena alimentaria y por la lรณgica econรณmica que implica que si suben los costes los precios de venta deben acabar reflejรกndolo, este posible โ€œtopeโ€ reforzarรญa la posiciรณn negociadora de la distribuciรณn frente a la industria alimentaria y los productores y, por lo tanto, su resistencia a transferir al consumidor el incremento de costes.

Es verdad que, en sus declaraciones posteriores a la entrevista, la Vicepresidenta ha insistido en que los productores agrarios no deben ser los que paguen el pato y que de lo que se trata es que la (gran) distribuciรณn voluntariamente rebaje sus mรกrgenes de beneficio, pero a los gatos escaldados no les gusta el agua. Ademรกs, en las conversaciones que llevaron al โ€œacuerdo Zarkosyโ€ de 2004, participaron los sindicatos agrarios franceses. A la hora de escribir este artรญculo, no tengo noticias de que se hayan convocado reuniones con los sindicatos agrarios espaรฑoles.

La cadena alimentaria

A mรญ lo que me preocupa, en el fondo, son otros aspectos de la entrevista sobre los cuales nadie (o muy poca gente) ha focalizado su atenciรณn. Acerca de la cadena alimentaria y de la diferencia entre los precios percibidos por el agricultor y los precios pagados por el consumidor, se puede leer que en la entrevista a la Vicepresidenta โ€œaquรญ pasa algo. A los productores les compran las naranjas a 15 cรฉntimos y los ciudadanos las pagamos a 1.48 euros. Las patatas se pagan a los productores de nuestro paรญs en torno a los 18 cรฉntimos y se estรกn vendiendo a 1.35. El ajo llega a los consumidores con un incremento de casi el 800%. Es una barbaridad. Alguien aquรญ se esta enriqueciendo por el camino y esta utilizando la guerraโ€ฆ Estรก claro que alguien estรก haciendo negocioโ€.

Este anรกlisis lleva a proponer soluciones simples, incluso simplistas, a los disfuncionamientos de la cadena alimentaria. Basta con buscar al malo de la pelรญcula, el especulador que roba a unos y a otros y problema prรกcticamente solucionado. Se podrรญa asรญ asegurar a la vez precios justos a los productores y razonables a los consumidores.

Unas naranjas en รกrbol y una bolsa de naranja clasificada, de categorรญa I, puesta en venta en un distribuidor son dos productos comerciales distintos. Lรณgicamente, muchos de los costes de manipulaciรณn y comercializaciรณn son fijos, independientes del valor inicial de la materia prima. Ademรกs, tambiรฉn estos costes han sufrido el impacto de una inflaciรณn de costes, en particular los costes energรฉticos y los salariales.

ยฟSi fuera tan evidentes que hay mรกrgenes abusivos de comercializaciรณn, porque los agricultores y sus cooperativas no asumen con carรกcter general estas funciones? ยฟPor quรฉ son tontos e incompetentes o porque no es tan fรกcil como se describe implรญcitamente?

Mi diagnรณstico es distinto, al margen de posibles situaciones anecdรณticas. La distribuciรณn espaรฑola es tremendamente competitiva, con unos mรกrgenes operativos muy limitados. El riesgo de guerra de precios es permanente, sobre todo en situaciones econรณmicas difรญciles como esta. La cadena alimentaria puede llegar a destruir valor en vez de crearlo, siendo su eslabรณn mรกs dรฉbil, los productores agrarios y la pequeรฑa y mediana industria, los que asumirรญan esta pรฉrdida.

Construir cadenas de valor sostenibles no es ni fรกcil ni tarea de corto plazo. Pasa por la organizaciรณn econรณmica, productiva y comercial de los productores; por construir relaciones comerciales estables con los compradores a base de comprender, por responder y adaptarse a sus necesidades; por establecer relaciones interprofesionales estables; por unas administraciones que vigilen el cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria sin olvidarnos de la innovaciรณn varietal, estructural y comercial.

ยฟHay riesgos de mercado?

Este es otro de los argumentos que se presentan en contra de la propuesta. En esto coincido con Eduardo Moyano cuando afirma que se podrรญan provocar distorsiones del mercado con efectos imprevisibles en su funcionamiento, aunque no con el temor de que sean graves.

Estamos hablando, por un lado, de una medida que durarรญa unos meses. Por otro, los supermercados participantes ofrecerรญan una cesta de productos a precios negociados, pero seguirรญan ofreciendo mรกs productos, ademรกs de los de la cesta. Me puedo imaginar, por ejemplo, que la parte de las marcas de distribuidor dentro de esta cesta serรญa mรกs que proporcional.

El riesgo que me parece mรกs real es que algunos productos no estรฉn presentes, o lo estรฉn de manera puramente simbรณlica, en estas cestas. Este puede ser el caso del aceite de oliva. Ante una cosecha como la que viene, que va a ser corta y quizรกs la mรกs corta de estos 10 รบltimos aรฑos, los industriales van a priorizar la exportaciรณn, remuneradora, frente a un mercado nacional en el que los mรกrgenes, cuando existen, son ya mรญnimos.

La solidaridad nacional

A estas alturas no es pues fรกcil emitir un juicio ponderado y riguroso sobre esta iniciativa. La experiencia francesa no es muy concluyente sobre su potencial impacto sobre la inflaciรณn y mucho dependerรก del contenido de la cesta y de cuรกntos supermercados van a participar formalmente en la operaciรณn o seguir indirectamente el movimiento.

No basta, a mi juicio, con oponerse a la propuesta o poner en duda su eficacia. Entre las otras iniciativas que se podrรญan implementar, alternativas o complementarias a la de la Vicepresidenta, se me ocurre (entre otros)ย  subir el salario mรญnimo, disminuir la fiscalidad sobre los alimentos, distribuir cheques alimentarios como se propone en Francia o cheques de renta (el helicรณptero) como se hizo en los Estados Unidos o una combinaciรณn de estas y otras medidas.

Estoy en uno de los muchos temas en el que soy incompetente, ya que no me siento capacitado para evaluar las ventajas y los inconvenientes de todas y cada una de ellas. Como ciudadano, tengo mi opiniรณn, e incluso mis prejuicios (entendido como juicios previos antes de escuchar buenas argumentaciones). No cuenten conmigo para intentar aportar algo รบtil, sensato y constructivo al respecto.

Pero todo este ruido no deberรญa llevarnos a olvidarnos del tema central que la propuesta de la Vicepresidenta ha devuelto al centro del debate polรญtico: el impacto que la inflaciรณn estรก teniendo en muchos hogares de nuestro paรญs. Si queremos que en la salida de esta crisis nadie se quede atrรกs, el actuar es indispensable.

[1] https://www.eldiario.es/politica/yolanda-diaz-quiero-acuerdo-distribuidoras-topar-precios-alimentos-basicos-pan-leche-huevos_1_9288344.html

[2] http://eldiariorural.es/limitar-el-precio-de-los-alimentos-inviable-ilegal-y-contraproducente/

[3] https://www.usinenouvelle.com/article/baisse-des-prix-nicolas-sarkozy-estime-qu-un-bon-accord-a-ete-conclu.N8067

[4] https://www.economie.gouv.fr/files/finances/presse/dossiers_de_presse/110406panier_essentiels.pdf?v=1418637594

[5] https://www.carrefour.fr/boutique/prix-bloques?ban_owner=animco&ban_campaign=2022_defi_anti_inflation&ban_position=carrousel_temps_fort

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