En la pasada ediciรณn de FruitLogistica, tras asistir a uno de los eventos, una amiga y excelente profesional de nuestro negocio (mujer e inglesa) me decรญa en una conversaciรณn privada:
- David, ยฟte has dado cuenta de que todos los que han recogido premios eran hombres?
- Me quedรฉ bloqueado un momento y le dije lo mรกs amablemente que pude – pues percibรญa su incomodidad โ Ehhhโฆ no, no me habรญa fijado.
Y he de reconocer que no me habรญa fijado. Cuando dรญas despuรฉs, la foto del evento (con todos los premiados reunidos) va apareciendo por mis redes sociales no puedo evitar sentir, yo tambiรฉn, cierta incomodidad. Y ya no por el hecho, en sรญ, de que entre los premiados no hubieran mujeres, algo estadรญsticamente posible en un negocio โmuy masculinoโ, sino por la constataciรณn de que yo no lo habรญa percibido. Me justifico diciรฉndome que es normal que no seamos capaces de percibir aquello que es habitual. ยฟNormal?
Esta es todavรญa la incรณmoda foto de nuestro sector pero hay muchas otras fotos que invitan al optimismo. Este sufrido sector hortofrutรญcola aรบn tiene una impronta muy masculina y sin embargo estรก cambiando muy rรกpido.
Aรบn recuerdo (hace unos 30 aรฑos) mi primer curso en la Escuela de ingenieros agrรณnomos en Cรณrdoba y la casi total ausencia de mujeres en clase; pues hoy, una de esas pocas compaรฑeras, dirige la escuela que ya gradรบa a mรกs mujeres que hombres.
Desde esos lejanos recuerdos, hemos de constatar que la incorporaciรณn de la mujer, a todos los eslabones del negocio, es generalizada. Y no sรณlo debido a que genera puestos de trabajo sino que atrae e interesa, quizรกs por su conexiรณn con la naturaleza o porque a pesar de su dureza sigue siendo โun negocio de personasโ.
Como padre de dos niรฑas pequeรฑas, espero y deseo que entre todos cambiemos la foto.

