El orgullo hortofruticultorย se llama (entre otros) Vicasol, Primaflor, CASI, Mugiverde, Vega Mayor, Infasol, La Palma, Paloma, AFRUCATโฆ.
A raรญz de la publicaciรณn de un informe realizado para el Parlamento Europeo sobre quiรฉnes son los principales beneficiarios de los fondos europeos de la PAC, se ha desencadenado una campaรฑa de prensa en las que se mezclan las churras con las merinas.

No cabe ninguna duda que una polรญtica basada en el pago por hectรกrea es favorable a los que tienen mรกs hectรกreas. Tratรกndose de dinero pรบblico y de una ayuda a las rentas, el tema chirria. Sobre este tema, tendremos ocasiรณn de volver mรกs adelante, en este y otros foros.
Hemos echado rรกpido vistazo a la lista espaรฑola y nos hemos llenado de orgullo hortofruticultor.ย Entre las 20 primeras empresas incluidas estรก Vicasol (nรบmero 3 del ranking y 7,3 millones de Euros); Primaflor (numero 8 y 5,6 M. โฌ); CASI Cooperativa Andaluza (nรบmero 10, con 5 M. โฌ); Mugiverde (nรบmero 11 con 4,8 M.โฌ); Vega mayor (nรบmero 14 con 6,6 M. โฌ); INDASOL, SAT (nรบmero 16, 3,3 M. โฌ); Carchuna La Palma Sociedad Cooperativa (nรบmero 17 con 3,1 M. โฌ) y el Grupo Hortofruticola Paloma, SA (nรบmero 20, con 2.7 M. โฌ).
ยฟCรณmo es posible que tantas empresas del sector estรฉn tan alto en el ranking cuando no tenemos (salvo honrosas y limitadas excepciones al menos hasta ahora) ayudas directas a la hectรกrea? La respuesta es esencialmente una, los fondos operativos de las organizaciones de productores. Muchos de los lectores comprenderรกn que tambiรฉn es un motivo de satisfacciรณn personal.
Como viene a cuento, voy a transcribir a continuaciรณn un extracto de los โRecuerdosโ personales que, gracias al confinamiento -, he podido escribir en estos meses. Tiene por tรญtulo โMi primera reforma de frutas y hortalizasโ
A lo largo de este aรฑo 1993, el Director general de Agricultura de la Comisiรณn Europea, Guy Legras se convenciรณ que, despuรฉs de la reforma Mac Sharry del aรฑo 1992, que se habรญa ocupado principalmente de los productos continentales, habรญa que hacer algo para los sectores mediterrรกneos. Empezarรญamos por las frutas y hortalizas y seguirรญamos con el vino. No podรญa ser que un sector como las frutas y hortalizas que representaba, a nivel europeo, el 25% de la producciรณn final agraria solo representarรก el 3% del presupuesto agrario europeo. Legras nos dijo que tenรญamos margen pero que debรญamos argumentarlo muy bien.
Tuve el honor de ser nombrado coordinador del equipo que iba a trabajar sobre el tema y redactor del informe base de la reforma. Rรกpidamente descartamos la idea de una ayuda por hectรกrea. Para unos cultivos con tantos costes, fijos y variables, una ayuda a la hectรกrea (hicimos los caculos en base a la ayuda media de cada Estado miembro) no resolverรญa ningรบn problema de rentas.
Habรญa la posibilidad de pensar algo distinto, para un sector muy distinto. ยฟCรณmo ayudar a los productores a mejorar su renta en el mercado? El anรกlisis, ya entonces, nos seรฑalรณ que el problema era el desequilibrio de la cadena alimentaria, en detrimento de unos agricultores que disponรญan de productos muchas veces perecederos.
La respuesta fue darle la vuelta por completo a las organizaciones de productores ya existentes pero que se concentraban en la โno-ventaโ, en la retirada de frutas y hortalizas, principalmente para la destrucciรณn. Cuanta menos capacidad comercial tenรญan los productores, mรกs fรกcil tenรญan el acceso a los fondos comunitarios.
La reforma introdujo muchas novedades. Las ayudas serรกn finalistas, ligadas a objetivos de mejora de la calidad de los productos y de la comercializaciรณn y a la adopciรณn de tรฉcnicas favorables al medio ambiente. Ademรกs, serรกn cofinanciadas por los productores bajo la mรกxima de โun euro pรบblico por cada euro privadoโ.
El instrumento para canalizar el apoyo pรบblico serรกn las organizaciones de productores, pero este dependerรก no solo del programa de inversiones, no solo de la voluntad de los productores de invertir en su propio futuro sino tambiรฉn del valor de la producciรณn comercializada conjuntamente por los productores.
Estรกbamos en plena herejรญa con respecto al โmainstreamโ de las reformas de la PAC anteriores. Habรญa que tener la valentรญa de Legras (y su peso polรญtico dentro de la casa) para atreverse a ir a contra corriente y proponer algo totalmente innovador.
Pero estรกbamos convencidos, y los hechos nos dieron rรกpidamente la razรณn, que, si querรญamos aumentar el presupuesto disponible para el sector, tenรญamos que ir con pies de plomo y abrir nuevos caminos.
La reforma fue apoyada por la parte mรกs dinรกmica de los productores, entre los que destacaban los espaรฑoles. Aprovechamos de paso para eliminar las sutiles trabas que quedaban discriminando a los productores espaรฑoles como los periodos de retirada.โ

