Sin duda alguna todos los actores de la producciรณn y distribuciรณn alimentaria se estรกn ocupando de ser mรกs eficientes en su actividad, consumir menos recursos, generan el menor impacto ambiental y en tรฉrminos generales demostrar que asumen mayor responsabilidad y compromisos en el desarrollo de su actividad tanto con el medio ambiente, como con los trabajadores y los consumidores y casi todos quieren comunicarlo, les preocupa su imagen y la percepciรณn del consumidor. Y en ese sentido la existencia de una marca de calidad que contenga estos mensajes es especialmente relevante puesto que el avance hacia la evaluaciรณn y parametrizaciรณn de todos estos componentes es de por sรญ arduo y requerirรก de un esfuerzo constante de todos los miembros de la cadena alimentaria para hacer que esa informaciรณn compleja y de naturaleza tan diversa, se pueda integrar en un mensaje comprensible y familiar para los consumidores de modo que รฉstos le confieran valor.
Pero es que basta con hacer una sencilla bรบsqueda en internet con los tรฉrminos โagricultura sin residuosโ o โresiduo ceroโ, para encontrarnos con una mirรญada de entradas que nos hablan de los esfuerzos y los desarrollos que estรกn llevando a cabo todas las empresas del sector desde los productores de insumos pasando por los fabricantes de maquinaria y herramientas hasta los propios agricultores asรญ como los transportistas y distribuidores, incluso hay ayuntamientos que han incluido en las funciones de su concejalรญa de agricultura la transiciรณn a la agricultura โsin residuosโ dentro de su tรฉrmino municipal. Todo el mundo quiere mostrar su preocupaciรณn y compromiso aunque a veces la informaciรณn pueda llegar a ser ambigua o confusa. Luego entonces parece que un reglamento es necesario y que establecer un sistema comรบn, unas reglas del juego, permitirรก a la mayorรญa competir en igualdad de condiciones y empezar a separar el grano de la paja. Ya en otras ocasiones se han visto casos en los que ante una abundancia de mensajes y reclamos, el establecimiento de una normativa, sea pรบblica o privada, permite mantener una legรญtima competencia y una sana equidad en la transmisiรณn de los mensajes. Porque precisamente en el mercado actual los reglamentos voluntarios y las marcas privadas de calidad vienen a rellenar esos huecos que pueda dejar la legislaciรณn y a reforzar aquellos mensajes que quizรก en la normativa no son tan importantes pero en cuestiones de mercado sรญ que lo pueden ser. Por lo que viene bien tener un reglamento que empiece por estandarizar los tรฉrminos, definir competencias, sentar las bases para una formaciรณn normalizada, establecer unos criterios de cumplimiento y sobre todo conseguir que en torno a รฉl participen los diferentes actores de la industria para que se convierta en un organismo representativo y participativo, que satisfaga las necesidades del sector y evolucione con รฉl.

