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China, una nueva oportunidad para la uva española. FRUTAS ESTHER

La guerra comercial entre el gigante asiático y EE UU, su principal proveedor de uva de mesa, puede favorecer al producto nacional, que desde septiembre cuenta con la autorización para ser exportado a China.

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Siempre hay puertas que se cierran y otras que se abren. El Brexit continúa generando una gran incertidumbre en el sector español de la uva de mesa, que aún no sabe cuáles serán las consecuencias de una más que probable salida sin acuerdo de Reino Unido de la Unión Europea (UE). La nota positiva en la evolución de los mercados la pone China, que a principios de septiembre autorizó las importaciones de uva de mesa española. En cualquier caso, “el mercado chino no va a suponer un alivio a las posibles pérdidas en Reino Unido”, nos explica Gerardo Gómez, gerente de la firma murciana Frutas Esther, quien, de hecho, afirma que “será difícil que las cantidades que exportemos a China algún día estén cerca de las que enviamos a Reino Unido o Alemania”.

Pero no todo es negativo: “Creemos que hay una oportunidad para nosotros en China, y más ahora con el conflicto con EE UU”. La guerra comercial entre ambos países ha endurecido las condiciones para exportar uva de mesa de California al gigante asiático y esto, cómo no, puede beneficiar al producto español.

“El futuro pasa por cultivar variedades de uva con buen sabor y más económicas de producir

Aun así, hay que tener en cuenta las dificultades que entraña el comercio con este país: primero, la propia complejidad del protocolo acordado y, en segundo lugar, “son muy exigentes en calidad”, como afirma Gómez. A todo ello hay que añadir su producción local de uva de mesa, que como recuerda el gerente de Frutas Esther, coincide en fechas con la nuestra.
Pese a todo, es un mercado al que no se debe perder la pista y en el que la firma murciana juega con ventaja, puesto que lleva años exportando fruta de hueso.

El futuro de la uva
No hay que pelarla ni prepararla y está disponible todo el año. Estas y otras muchas cualidades convierten a la uva de mesa en “una fruta moderna” y contribuyen a aumentar su consumo. Si le sumamos un precio cada vez más interesante para las cadenas de supermercados, el éxito está teóricamente asegurado. Sin embargo, Gómez llama la atención sobre las promociones que, en ocasiones, ofrece la distribución a los consumidores para dar salida a todo el producto que tienen en sus programas. “Esto nos llevará a precios cada vez más bajos”, lamenta y añade que, para solucionarlo, “tendremos que cultivar y confeccionar variedades con buen sabor y más económicas para rentabilizar nuestras fincas”.

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