La Asamblea de Regiones Hortofrutícolas de Europa (AREFLH) ha celebrado su segundo Foro Anual en la Delegación ante la UE de la región de Emilia-Romaña, marcando un nuevo hito con una fuerte participación de las organizaciones de productores y las regiones, y intercambios provechosos con representantes institucionales de la UE.
El Foro se inauguró con las intervenciones de Alessio Mammi, consejero de Agricultura y de Asuntos europeos de Emilia-Romaña y anfitrión del evento, y de Ramón Fernández-Pacheco Monterreal, presidente de la AREFLH y consejero de Agricultura de Andalucía. Ambos instaron a la UE a escuchar más atentamente las voces de las regiones y los productores.
Sacar a la OCM del Fondo Único
Fernández-Pacheco ha presentado dos alternativas concretas y constructivas, “la primera de ellas es sacar a la Organización Común de Mercados agrícolas de la Unión Europea (OCM) del Fondo Único y mantenerlo bajo el mecanismo de la Unión Europea y, en el segundo caso, si la OCM se mantiene dentro del Fondo Único, rebajar la contribución nacional mínima del 30 al 15 por ciento y eliminar además el techo de gasto presupuestario de las ayudas sectoriales”.
Según ha explicado, “la primera opción permitiría conservar un marco común y homogéneo para las intervenciones sectoriales, garantizar la igualdad de condiciones entre los productores europeos y preservar la estabilidad de las organizaciones de productores y sus asociaciones”. Mientras que, en el segundo caso, tal y como ha continuado, “al reducir la carga financiera de los Estados miembros, se podría garantizar a los productores un apoyo estable, suficiente y equitativo”.
Al respecto, Fernández-Pacheco ha lamentado que la propuesta actual de la CE integra las ayudas sectoriales, incluidas las de frutas y hortalizas, en el mismo componente presupuestario que las ayudas a la renta, lo que, a su juicio, “constituye un grave error conceptual”.
En este sentido, ha insistido en que “la OCM no es un simple mecanismo de apoyo a los ingresos; sino un sistema de gobernanza económica y cooperación entre productores esencial para garantizar un mercado europeo común, competitivo y equilibrado y para que los agricultores pueden agrupar voluntariamente su oferta, planificar la producción, mejorar la calidad, impulsar la innovación, invertir en modernización, entre otras cuestiones”. De este modo, ha advertido de que, “si se confunde este sistema con la ayuda a la renta o si se mezcla su presupuesto con el de las ayudas directas, se corre el riesgo de desnaturalizar completamente la OCM”.
Asimismo, ha criticado que otra de las medidas incluidas en esta propuesta de la CE es que la intervención sectorial se incluya dentro de la caja de herramientas con un presupuesto reservado que cuenta con dotación fija e inamovible para las organizaciones de productores y sus asociaciones.
“Este cambio pondría fin a la flexibilidad que ha permitido a la OCM responder a las necesidades reales del sector y se sustituye por un sistema rígido dependiente de los Estados miembros, lo que además conllevaría una elevada incertidumbre financiera para los productores, quienes no contarán con una anticipación del dinero y podrán ver comprometidos la planificación y estabilidad de las inversiones de las OPFH”, ha detallado.
Política estructural
En esta línea, el consejero de agricultura ha recordado que “la PAC es una política estructural que requiere previsión, estabilidad y una gobernanza propia basada en la experiencia acumulada de los agricultores, las regiones y las organizaciones de productores”.
Por ello, ha explicado que “el hecho de que este nuevo Fondo Único no esté bajo la competencia del Consejo de Agricultura representa consecuencias muy serias”, ya que los aspectos más cruciales de la PAC no se debatirían entre las personas que conocen los mecanismos técnicos, jurídicos y económicos del sector agrícola.
“Esto no solo debilita el papel del Consejo de Agricultura y del Parlamento Europeo como interlocutores especializados; sino que también pone en riesgo la calidad del debate y de las decisiones que se adopten”, ha abundado.
De igual modos, ha criticado que esta nueva propuesta se construya sobre la base de los presupuestos nacionales, “lo cual además de generar desequilibrios estructurales entre productores de distintos países; podría socavar la unidad del mercado y la igualdad de condiciones que la política agraria común ha garantizado durante décadas”
Una Europa más coherente
Así, el también presidente de AREFLH ha pedido a la Comisión y al Consejo Europeo que reconsideren el enfoque del Fondo Único y que preserven la integridad de la OCM con el fin de proteger una arquitectura que durante las últimas décadas ha permitido a las organizaciones de productores planificar, invertir e innovar.
“La agricultura europea no necesita menos Europa, necesita una Europa más coherente, más comprometida y consciente del valor estratégico de sus agricultores y de sus regiones rurales”, ha concluido.
«Bajo presión»
Por su parte, el Invitado de honor, el profesor Paolo De Castro, advirtió que la horticultura europea se encuentra bajo presión debido a los estrictos requisitos en materia de protección fitosanitaria y a la competencia desleal de países fuera de la UE. Hizo un llamamiento a la Comisión Europea para que promueva el reconocimiento mutuo de los productos fitosanitarios y establezca normas a escala de la UE sobre la edición genética, subrayando que «el mundo no espera: Europa debe defender su sector agroalimentario, su principal industria exportadora».
La renacionalización de la PAC, una grave amenaza para las intervenciones sectoriales
A continuación, se inició el debate con una dinámica primera mesa redonda sobre el papel de las intervenciones sectoriales en la futura Política Agrícola Común (PAC). La eurodiputada Carmen Crespo Díaz dejó clara su postura: «La propuesta actual debería volver a la mesa de diseño». Tanto ella como Eric Sargiacomo instaron a la Comisión Europea a abandonar la idea de un fondo único. «La Estrategia Europea de Defensa no puede construirse a expensas de los agricultores europeos», advirtió Crespo, mientras que Sargiacomo añadió: «Delegar todas las responsabilidades en los Estados miembros ya ha demostrado ser una estrategia fallida. Pedimos un mayor respeto por la voz del Parlamento en el diálogo interinstitucional».
En representación de la Comisión Europea, Ricard Ramon respondió que el nuevo mecanismo de responsabilidad compartida con los Estados miembros se diseñará de manera que se evite perjudicar a sectores que funcionan bien, como el de las frutas y hortalizas. El presidente de AREFLH, Ramón Fernández-Pacheco Monterreal, replicó que «la PAC está perdiendo su alma dentro de este fondo único, y eso es inaceptable. La OCM es mucho más que un apoyo a la renta: es un sistema democrático para planificar la producción e invertir colectivamente con el fin de reforzar la resiliencia de los agricultores dentro de la cadena de valor». Sus palabras encontraron eco en Arnaud Lécuyer, vicepresidente de Bretaña, quien advirtió que «esta propuesta aumenta el riesgo de desigualdades entre las regiones: Europa debe seguir estando cerca de sus ciudadanos».
Innovación y sostenibilidad en la protección fitosanitaria: una carrera contra el tiempo
La segunda parte de la conferencia se centró en la innovación como piedra angular de la protección fitosanitaria sostenible. Las preocupaciones de los productores sobre la gestión de plagas requieren un enfoque pragmático y proactivo, tal y como subrayó Corrado Finardi, director de Asuntos Regulatorios de CropLife Europe.
El debate cobró impulso en torno a dos soluciones clave que se estaban debatiendo. En representación de la Comisión Europea, Sirkku Heinimaa presentó los últimos avances en las negociaciones interinstitucionales sobre el reglamento relativo a las nuevas técnicas genómicas (NTG). El eurodiputado Alexander Bernhuber acogió con satisfacción el compromiso del Parlamento sobre el informe de control biológico, subrayando que «nuestra prioridad es acelerar los procesos de autorización. Los agricultores siguen perdiendo sustancias disponibles, mientras que la aprobación de soluciones de control más sostenibles puede llevar hasta 10 años, y los agricultores no disponen de ese tiempo».
Braekman, asesor de la Región de Flandes, señaló que, si bien la investigación es fundamental, «lleva tiempo, y lamentamos que, mientras tanto, la aplicación uniforme de las normas de protección fitosanitaria esté disminuyendo en toda Europa». La vicepresidenta de AREFLH, Lisa Martini, reafirmó la importancia de los programas operativos como «el instrumento clave para llevar a la práctica técnicas modernas y sostenibles».


