Siempre que se presentan adversidades en el sector hortofrutícola, sus profesionales apuestan por nuevas vías que mantengan la posición consolidada de este motor económico. Así ha ocurrido en Almería, donde la creciente presión de virus y enfermedades en cultivos como tomate o pimiento ha motivado que los productores encuentren en la sandía y el melón un valor refugio. Según Isidro López, Área Manager de Unigen Seeds para Andalucía y Marruecos, “cuando hay problemas en el cultivo principal muchos agricultores utilizan este cultivo por su bajo coste si no quieren volver a arriesgar en un cultivo de primavera con mayor inversión”.
El crecimiento de sandía y melón, impulsado también por las elevadas cotizaciones registradas la pasada campaña, ha derivado en la necesidad de las casas de semillas de ampliar su portfolio de variedades para responder a la creciente demanda por parte de los productores.
Una de las últimas incorporaciones al portfolio de Unigen Seeds es Perseida, un material genético para el segmento de sandía negra sin pepita que cuenta con una mayor vida poscosecha gracias a su corteza, altos grados Brix y un color rojo intenso. Según ha explicado López, “el rendimiento de Perseida ha sido bastante bueno hasta ahora, tanto en kilos como en calidad”.
Las características de Perseida le han permitido dirigirse a un mercado de exportación cada vez más competitivo, donde Marruecos y Senegal están incrementando sus ventas a los mercados que tradicionalmente han sido clientes de España. La competitividad es cada vez mayor, por lo que las variedades no deben contar solo con buenas cualidades, sino que dependen del avance tecnológico, pues, según el responsable de Unigen Seeds, “con él seríamos capaces de suministrar a los mercados un producto homogéneo y la cantidad que necesitan durante todo el ciclo”.
Melón: crecimiento en un segmento de vaivenes
Después de varias campañas con menor número de hectáreas cultivadas en el segmento de melón, este año se ha vuelto a incrementar la superficie de esta fruta de verano, lo que muestra los vaivenes de un producto que, al igual que la sandía, depende en buena medida de los resultados de los cultivos del primer ciclo de la campaña y de las cotizaciones del año anterior.
Para Isidro López, “el repunte también tiene que ver con las variedades que soportan más los desafíos del cultivo protegido, que garantizan cultivos más sanos y, como consecuencia, mejores calidades de melones”, lo que aporta un mayor grado de confianza a los agricultores antes de apostar por este producto.


