Entrevista a Miguel Rodríguez, CEO de Green Bargosa.
-¿Cuáles son sus objetivos a medio plazo?
Nuestro objetivo es seguir creciendo, pero no de cualquier manera. Nos atrae especialmente el producto nacional bien trabajado. Creemos que ahí hay mucho recorrido si se hace con criterio: buen origen, buena selección, buen punto y una propuesta clara para el mercado.
La importación seguirá siendo muy importante dentro de nuestro surtido. Forma parte de nuestra actividad y de lo que nos permite dar servicio todo el año. Pero también es cierto que la importación se ha profesionalizado mucho y muchas referencias ya están muy presentes entre los principales operadores. Hoy muchos trabajan los mismos orígenes y las mismas referencias, así que la diferencia ya no está solo en traer fruta, sino en cómo la seleccionas, cómo la maduras, cómo la preparas y cómo llega al cliente. Por eso tenemos que seguir buscando nuevos retos: nuevos orígenes, nuevas formas de trabajar la importación y, al mismo tiempo, seguir confiando en productores nacionales que hacen bien las cosas.
-¿Tienen algún proyecto que deseen destacar?
Llevamos cerca de dos años trabajando en el desarrollo de una nueva marca de Plátano de Canarias. La idea es poder ofrecer un producto con una propuesta diferenciada, que no sea simplemente una referencia más. Queremos trabajar una marca que ayude a poner en valor el producto, su origen y la forma en que llega al mercado. Es un proyecto que requiere tiempo, inversión y mucha coordinación, por eso estamos trabajándolo con calma y con mucho cuidado. En un producto como el plátano, la marca tiene que sostenerse sobre algo real: calidad, regularidad, presentación y confianza.
-Trabajan tanto plátano como banana. ¿Cómo logran compatibilizar dos líneas que compiten?
Plátano y banana compiten, pero también conviven en el mercado. La clave está en entender qué necesita cada cliente y qué papel juega cada producto en cada canal. Hay clientes, como colectividades o determinados operadores muy sensibles al precio, que pueden desplazar más consumo hacia banana cuando el Plátano de Canarias alcanza precios más elevados. En esos casos, el precio pesa mucho en la decisión.
En cambio, fruterías, tiendas especializadas y retail suelen trabajar ambas referencias. El consumidor sigue teniendo una preferencia fuerte por el Plátano de Canarias, pero el volumen puede variar según el diferencial de precio con la banana.
Nosotros no lo vemos como una contradicción, sino como parte de la realidad del mercado. Trabajamos ambos productos porque nuestros clientes los necesitan. Lo importante es ser claros, respetar cada categoría y trabajar cada producto con el criterio que merece.
-La subida desmesurada de costes, superior al 30%, está frenando la rentabilidad del sector. ¿Cómo afrontan la situación?
En nuestro caso, ponemos el foco en tres líneas. Primero, optimizar confección y logística: reducir manipulaciones innecesarias, ajustar mejor los flujos de trabajo, coordinar centros de producción y minimizar devoluciones o incidencias. En fresco, cada error cuesta.
Segundo, revisar formatos y packaging. Hay que buscar soluciones eficientes, que protejan bien el producto, reduzcan mermas y tengan sentido para el cliente y para el punto de venta.
Y tercero, avanzar en eficiencia y sostenibilidad. En el ámbito hídrico, el reto está sobre todo en origen, pero toda la cadena debe empujar hacia un uso más responsable de los recursos: mejor planificación, más control, menos desperdicio y decisiones operativas más precisas.
Al final, competir no va solo de comprar y vender. Va de trabajar mejor, de perder menos producto, moverlo mejor y darle al cliente una respuesta fiable.

