El precio de los fertilizantes influye directamente en el coste de los alimentos
El consumo de alimentos en los hogares españoles ha descendido un 7 % en el último periodo debido al impacto de la inflación y al incremento del IPC. Detrás de esta evolución se encuentra, entre otros factores, el aumento del coste de producir alimentos, especialmente por el precio de los fertilizantes utilizados en la agricultura.
España importa más del 80 % del nitrógeno que necesita el sector agrícola, una dependencia que hace especialmente vulnerable al campo frente a las tensiones geopolíticas, las crisis energéticas o las interrupciones en las cadenas internacionales de suministro. El coste de estos insumos termina repercutiendo en productos tan cotidianos como el pan, las hortalizas o la carne.
El sector apuesta por nuevos fertilizantes sostenibles
Ante este escenario, el Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad (GIS) reunió a representantes de toda la cadena agroalimentaria en una jornada dedicada a analizar nuevas estrategias de fertilización para garantizar una producción más eficiente y sostenible. El encuentro contó con el patrocinio de Fertinagro Biotech.
La cita cobró especial relevancia tras la aprobación, el pasado 19 de mayo, del nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes de la Unión Europea. Esta iniciativa impulsa el desarrollo de fertilizantes de producción propia, con menor huella de carbono y basados en modelos de economía circular, con el objetivo de reducir la dependencia europea de las importaciones.
La biotecnología abre una nueva etapa para la agricultura
Uno de los aspectos centrales de la jornada fue el papel de la innovación científica en la mejora de la fertilidad del suelo. Durante su intervención, el profesor de investigación del CEBAS-CSIC, Carlos García Izquierdo, explicó el potencial de una nueva generación de fertilizantes funcionales desarrollados a partir de microorganismos beneficiosos, biomoléculas y compuestos de origen biológico.
Según las estimaciones presentadas, estas tecnologías permitirían reducir hasta un 32 % el gasto en fertilizantes por hectárea, generar un ahorro anual de entre 600 y 800 millones de euros para la agricultura española y disminuir la importación de nitrógeno en unas 286.000 toneladas al año. Además, favorecen la regeneración del suelo y mejoran la calidad nutricional de los alimentos producidos.
Productores, industria y consumidores reclaman una estrategia común
Antes de abordar las posibles soluciones, representantes de agricultores, cooperativas, industria alimentaria, fabricantes de fertilizantes y consumidores coincidieron en un diagnóstico compartido: cuando aumentan los costes de los fertilizantes, los agricultores reducen su utilización, disminuyen los rendimientos de las cosechas y el incremento acaba trasladándose al consumidor.
Los participantes defendieron una mayor colaboración entre todos los eslabones de la cadena alimentaria para compartir información, impulsar proyectos conjuntos de innovación y optimizar la planificación de la producción. También reclamaron un papel más activo de las administraciones públicas para facilitar la digitalización, garantizar la transparencia y favorecer el acceso a alimentos seguros y asequibles.
La producción nacional de fertilizantes, un reto para el futuro
El consenso alcanzado durante la jornada apunta a que las ayudas puntuales no serán suficientes para garantizar la estabilidad del sistema alimentario. La solución pasa por impulsar una transformación estructural basada en tres pilares: aumentar la producción nacional de fertilizantes tecnológicos, fomentar la economía circular en la fabricación de abonos y avanzar en la digitalización para aplicar los nutrientes con mayor precisión.
Los expertos consideran que el nuevo marco europeo ofrece una oportunidad para acelerar este cambio y reforzar la soberanía alimentaria. La principal conclusión del encuentro fue que la combinación de biotecnología, innovación y producción nacional de fertilizantes permitirá al campo español reducir su dependencia exterior, ganar competitividad y afrontar con mayores garantías futuras crisis de precios.
El Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad reafirmó, además, su compromiso de seguir impulsando el diálogo entre productores, industria, distribución, comunidad científica e instituciones para avanzar hacia un sistema alimentario más resiliente, competitivo y sostenible.

