El Observatorio para la Digitalización del Sector Agroalimentario Español, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en colaboración con Grupo Cajamar, publica los resultados de su segunda edición, que permite evaluar la evolución de la transformación digital entre 2022 y 2025 en producción primaria e industria agroalimentaria. Con más de 3.400 encuestas válidas y un diseño metodológico comparable en el tiempo, el informe ofrece el diagnóstico más completo disponible a escala europea sobre digitalización en este sector.
Mayor interés tecnológico, especialmente en ganadería
Entre 2022 y 2025 se produce uno de los cambios más significativos del periodo: el interés por incorporar nuevas tecnologías crece de forma muy intensa en la producción primaria. En agricultura, la proporción de personas interesadas pasa del 66,9 % al 82,8 %; en ganadería, el salto es aún mayor, del 63,5 % al 87,1 %. Este avance no refleja únicamente una actitud favorable hacia la tecnología, sino que la digitalización empieza a percibirse como una condición de viabilidad y competitividad, impulsada por el aumento de costes, las exigencias de trazabilidad y la presión ambiental.
El asesoramiento digital se apoya en estructuras de proximidad
La transformación digital no se está desarrollando de forma aislada. El canal de asesoramiento predominante sigue siendo las cooperativas, integradoras y centros de suministro: en agricultura alcanzan el 33,4 % y en ganadería el 27,7 %, ambos por encima de los registros de 2022. Las instituciones públicas y las organizaciones profesionales agrarias (OPA) desempeñan un papel complementario, mientras que los hubs de innovación digital mantienen una implantación muy limitada, en torno al 1-2 %.
La industria planifica, las pequeñas empresas se quedan atrás
La industria agroalimentaria es el eslabón donde la madurez digital se expresa de forma más estructurada. En 2025, el 69,1 % de las empresas declara disponer de una estrategia de digitalización definida, frente al 36,3 % de 2022, un incremento cercano al 90 % en términos relativos. Sin embargo, persiste una brecha muy marcada por tamaño: entre las industrias con menos de 2 millones de euros de ingresos, solo el 52,3 % cuenta con estrategia formal, frente al 92,6% de las que superan los 50 millones.
Conectividad: el problema ya no es el acceso, sino la capilaridad
La disponibilidad de conexión a internet alcanza niveles casi universales: 97,7 % en agricultura, 95,1 % en ganadería y 99,3 % en industria. La fibra óptica se consolida como tecnología dominante y el 5G registra los incrementos más intensos. Sin embargo, el hallazgo más relevante del periodo no es la extensión del acceso, sino el aumento de la cobertura parcial: la conexión existe, pero no siempre alcanza con la misma calidad a todas las zonas donde se desarrollan las tareas productivas o donde se pretende desplegar sensorización o automatización.
La cultura del dato se extiende, con distinta profundidad
La recolección de datos está generalizada: en agricultura, solo el 4,3 % de las explotaciones declara no registrar información; en ganadería, el 10,3 %. Sin embargo, persiste una brecha en el grado de sistematización. La sensorización avanza de forma desigual según el eslabón:
- En agricultura, predominan los sensores de humedad del suelo (57,5 %), nutrientes (44,2 %) y monitorización climática.
- En ganadería, los sensores de temperatura y humedad se monitorizan en torno a la mitad de las explotaciones, y los de gases, movimiento y básculas inteligentes en el 20-30 %.
- En industria, el 62,7 % utiliza sensores para controlar la calidad final del producto y cerca del 45% para detectar defectos en envases.
Automatización: salto cualitativo en ganadería
La automatización avanza con intensidades distintas a lo largo de la cadena. En agricultura, el GPS en tractores más que se duplica, pasando del 7,9 % al 17,9 % en equipos actualizados. En ganadería se produce el avance más llamativo: las explotaciones sin ninguna actividad automatizada se reducen del 26,6 % al 11 %, y la distribución automatizada del alimento alcanza ya al 58,7 % de las explotaciones. En industria, los sistemas de monitorización y control de calidad están presentes en torno al 42,6 % de las empresas, aunque la robótica sigue siendo minoritaria.
Tecnologías habilitadoras: un núcleo de empresas con madurez digital creciente
La industria agroalimentaria consolida avances relevantes en tecnologías habilitadoras. Los sistemas MES pasan del 39,8 % al 61,0 %, el IoT/IIoT crece del 29,1 % al 36,6 % y el blockchain alcanza el 16 %, especialmente en usos de trazabilidad. La analítica avanzada y el big data se estabilizan en torno al 23,7 %. Aun así, la digitalización avanzada se concentra en organizaciones con mayor escala e inversión, y convive con empresas en fases iniciales de transición.
Formación digital: avance operativo, pero recorrido pendiente
La formación digital avanza, pero más del 25 % del sector no ha recibido ninguna formación en los últimos tres años. Los contenidos se concentran en sensores, software de gestión y automatización, mientras que la inteligencia artificial, el big data o la ciberseguridad tienen aún una presencia formativa reducida. El Centro de Competencias Digitales del MAPA es conocido por alrededor del 60% del sector, aunque la participación efectiva no supera un tercio del total.
Kit Digital: alto conocimiento, pero ajuste pendiente
El programa Kit Digital es ampliamente conocido —en torno al 79 % en agricultura y ganadería y el 85 % en industria— y aproximadamente seis de cada diez explotaciones o empresas han solicitado la ayuda. Las tasas de denegación son reducidas, lo que indica que la barrera principal no reside en la concesión formal, sino en la decisión de solicitar y en la percepción de adecuación del programa a la realidad productiva.
Un avance real, con retos de profundidad y equidad
El balance del periodo 2022-2025 es positivo: aumenta la predisposición tecnológica, mejora la planificación digital, se universaliza el uso de herramientas generales, avanza la automatización y crecen las tecnologías habilitadoras. La digitalización ya no ocupa una posición periférica en el sector agroalimentario español.
Sin embargo, la transformación sigue siendo desigual por tamaño, territorio, subsector y nivel formativo. La prioridad para los próximos años no debería centrarse solo en ampliar la adopción, sino en mejorar la profundidad, la continuidad y la capilaridad de esa digitalización, reforzando la conectividad efectiva, consolidando capacidades internas, ampliando la formación avanzada y adaptando mejor los instrumentos públicos a la diversidad estructural del sector.
Fuente: Plataforma Tierra

