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Las exportaciones de cítricos a China recuperan la normalidad

Desde el pasado domingo, empresas como García Ballester ya descargan sus productos en el puerto de Shanghái y, desde el lunes, se comercializan en el país.

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cítricos

Desde que el pasado 31 de diciembre China reportase a la Organización Mundial de la Salud (OMS) los primeros casos de coronavirus –entonces una neumonía de origen desconocido-, la incertidumbre ha sobrevolado el comercio internacional con este país. Sin embargo, desde el pasado domingo, la situación ha vuelto a la normalidad para muchas de las empresas españolas del sector hortofrutícola que exportan a China; peor suerte siguen corriendo las que operan en otros sectores productivos no considerados prioritarios como la alimentación.

Es el caso de la firma valencia García Ballester, que el domingo 8 de marzo descargó sus primeros contenedores de cítricos en el puerto de Shanghái, como ha confirmado su adjunto a la Dirección General, Jorge García Monfort, a la revista MERCADOS: “El domingo descargamos en el puerto sin ningún problema y ya el lunes el género salió para el mercado, donde se ha comercializado con normalidad”, explica.

“Hubo un momento en el que el 25% de los contenedores de todo el mundo estaban en China”

El mayor problema al que se enfrentan ahora los exportadores españoles es el encarecimiento de los contenedores con destino a China, hasta un 30%, puesto que las distintas navieras están limitando el número que envían a este país y, por tanto, la disponibilidad es mucho menor. “El tejido productivo chino está paralizado y los contenedores no tienen retorno con mercancía”, explica García Monfort, que pone de manifiesto la importancia de que se recupere el “tráfico normal”.

De momento, y al menos en el caso de la compañía valenciana, “hemos llegado a un acuerdo con nuestro cliente en China y cada uno absorberemos un aparte de ese sobre coste”.

Un cuello de botella
El colapso se produjo a finales del mes de enero. Las primeras medidas del Gobierno chino para contener la propagación del virus coincidieron con las vacaciones con motivo del Año Nuevo Chino y a los diez días de descanso habituales se sumaron diez más que impidieron que muchos empleados, entre ellos los de los servicios portuarios, se incorporasen a sus puestos de trabajo.

“El puerto de Shanghái se quedó sin personal hasta el punto de que, al no haber descargas, no quedaban enchufes para los contenedores frigoríficos”, comenta García Monfort, quien apunta que el colapso fue tal que “hubo un momento en el que el 25% de los contenedores de todo el mundo estaban en China”. En ese momento, las navieras comenzaron a tomar medidas y redujeron el número de contenedores que seguirían enviando a ese país dada la imposibilidad de su retorno.

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