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La lluvia y la calima dañan gravemente la producción de frutas y hortalizas

Los productores de hortalizas y de cítricos de las zonas mediterráneas evalúan las pérdidas ocasionadas por las continuadas lluvias, algunas acompañadas de barro por la calima de polvo sahariano, que se han traducido en la destrucción de cultivos de hoja, falta de cuaje en frutos y aparición de hongos.

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Las alarmas proceden de Granada, Almería, Murcia, Alicante y Valencia, donde se han visto afectadas, entre otras, producciones de sandía, melón, lechuga, pimiento, calabacín, berza, tomate, brócoli, apio, coliflor, níspero, chirimoya, cereza y mandarina.

Está claro que no llueve al gusto de todos, porque si bien el agua primaveral es bien recibida en las cuencas mediterráneas, todos los productores coinciden en que no recuerdan tantos días seguidos de precipitaciones y cielos nublados, que han retrasado labores de campo y complicado otras por el efecto de la calima.

El responsable nacional agrícola de COAG, Andrés Góngora, pone como ejemplo que la combinación de lluvias y calima ha provocado una ralentización de la actividad de las abejas en plena polinización de las sandías en Almería, de las que este año además se han sembrado menos tras los malos precios de la pasada campaña.

«Los invernaderos almerienses parecían cuevas, pero gracias a las lluvias el polvo se ha retirado sin rotura de plásticos», ha descrito.

«La chirimoya también tiene su dificultad» en la costa tropical de Granada, ya que es un fruto que pese a estar bien por dentro se ha cubierto estos días de polvo rojizo y su piel es «difícil de lavar». como sin embargo sí se puede hacer con el tomate o el pepino.

La factura más alta ha sido para las verduras de hojas al aire libre, como la producción de lechuga, brócoli, berza y coliflor de todo el mediterráneo, porque la tierra roja se ha metido dentro de los cogollos e impregnado los frutos, ha explicado.

En Asaja Almería han cuantificado la reducción de la campaña de sandía en al menos un 25 % y la actual de hortalizas de rápido crecimiento -como el calabacín o el pepino de invernadero- en un 50 % por la falta de luz, a lo que suma los efectos del exceso de humedad en el tomate de la zona de Níjar.

Fuentes de Asaja Alicante, en una primera evaluación, han confirmado que en la Marina Baixa la precipitaciones -entre 600 y 640 litros en Callosa d’en Sarrià- ha causado daños a las primeras partidas de níspero y el temporal ha privado a los cerezos de la polinización de las abejas y les ha traído plagas de monilia, un hongo que echa a perder sus flores.

En Murcia, el presidente de Proexport, Mariano Zapata, ha señalado que aún no puede cuantificar los daños, pero a la vez ha apuntado que se trata de una situación de «crisis grave» tras 15 días de lluvia consecutivos en la región.

«Las producciones de apio, brócoli y lechuga al aire libre se han llenado de barro y hay un porcentaje que están muy perjudicadas y que se tendrán que destruir o, si es posible, destinar a industria».

La sandía y melón, que ahora se estaba trasplantando -ha añadido- no se ha podido plantar porque los campos estaban embarrados, y se ha perdido mucho pimiento en el Campo de Cartagena, por lo que se recortará su producción, que además está afectada por botrytis.

En la Comunidad Valenciana, el coordinador de la zona de La Safor, Salvador Palomares, ha estimado que habrá «pérdidas millonarias» tras no dejar de «llover sobre mojado» durante más de 18 días.

Esta circunstancia se ha traducido en la caída de las mandarinas tardías que había en árbol, con aparición de «pixat» en la piel de las que aún se mantienen y que impedirá su futura comercialización.

A esto suma que han detectado en las variedades más tempranas brotytis por la alta humedad, lo que está provocando la pudrición de la flor.

Fuente: Efeagro

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