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La subida del salario mínimo y su impacto en el campo español

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El 1 de enero del 2019 en vigor la subida pactada por el gobierno con Podemos del salario mínimo hasta los 900 € al mes, con 14 pagas o sea 1.050 € al mes con 12 pagas. Para comparar, según los datos del diario Expansión [1] , este sería de 1.593 € en Bélgica, 1.557 en Alemania, 1.521 en Francia pero 700 € en Portugal y 683 € en Grecia.

La noticia saltó a las páginas de los periódicos estos últimos días. Esta subida sería responsable de que la fruta de hueso se dejara en el árbol, en el caso que señalamos aquí, en Aragón, según recoge nuestro medio de comunicación colega [2], http://www.agroinformacion.com, esta sería la opinión unánime de los representantes de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) y de la Asociación Regional de Agricultores y Ganaderos de Aragón (Araga).

En otro artículo publicado este mismo mes de mayo en la revista Agronegocios, abordé el impacto de esta subida, entre otros, comparando la renta agraria de los empresarios agrarios con el salario medio en la economía. No voy aquí a repetir todo el contenido del artículo. Basta con señalar que si en promedio europeo, la renta empresarial agraria representa el 48% de la renta salarial media, en España estamos en el 178%.

No quiero decir con esto que las rentas empresariales agrarias en España son espectaculares. Más bien la explicación al resultado de este coeficiente no se ha de encontrar del lado del numerador sino del denominador, el bajo nivel comparativo de los salarios en España después de los años de devaluación interna que nuestro país ha sufrida a raíz de la crisis.

Los precios obtenidos por los productores de melocotón y nectarina esta campaña no son satisfactorios, como tampoco lo es el calibre medio de la cosecha, al menos la puesta en el mercado hasta ahora. Pero la solución al real problema de renta de los agricultores no se encontrará sosteniblemente presionando a la baja los sueldos, ya escasos, de los obreros agrícolas, sino consiguiendo precios dignos en el mercado. Estamos hablando de organización de la producción, de organizaciones de productores, de interprofesión, de campañas de promoción, de re-equilibrio de la cadena alimentaria…

Con perdón, se me viene a la mente los recuerdos de la mili, cuando los “veteranos” imponían vejaciones mal llamadas “novatadas” a los nuevos que veníamos a compartir su desgracia en el cuartel. Tengo como título de gloria el haber conseguido que, cuando llegue a veterano, el haber podido convencer a mi remplazo de no repetir este comportamiento degradante.

Cuando afirmamos que debemos conseguir cadenas alimentarias creadoras, y no destructoras, de valor y una distribución aceptable de esta valor creado entre todos los actores de la cadena, no nos podemos referir únicamente a los empresarios agrarios sino que debemos incorporar también a sus trabajadores.

El campo será sostenible si todos, empresarios y obreros, están en condiciones de conseguir una renta de su trabajo, trabajando en condiciones dignas y respetuosas del medio ambiente. Esta es la batalla que debemos librar.

[1] https://datosmacro.expansion.com/smi

[2] http://www.agroinformacion.com/las-subida-del-salario-minimo-interprofesional-provoca-que-la-fruta-no-se-pueda-recoger-en-aragon/

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