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Almería, la frontera de Europa: la prueba por el COVID

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Mi anterior entradilla “¿Verdad o falso? El bio español en entredicho”[1] en este mismo blog ha provocado numerosas reacciones y comentarios. Entre todos ellos, destaca por méritos propios el de la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (APROA) publicado en estas mismas páginas: “Aproa denuncia el “relato totalmente incompleto y distorsionado” del bio almeriense”[2].

Hay dos problemas que se entremezclan en el reportaje de la televisión belga y que, a mi juicio, deberían separarse: la situación en la que se encuentran los emigrantes (normalmente ilegales) en los asentamientos de chabolas y el de las condiciones laborales en las tres empresas citadas.

En este post, nos ocuparemos del primer tema. En un próximo post, volveremos sobre las condiciones laborales.

Los asentamientos ilegales
A este respecto, es muy interesante el argumento de Almería como “la frontera más desigual del mundo, aún más que la de México y EE. UU. El PIB per cápita de Marruecos es de 2.832 UD$ y en España es de 26.528 US$, una diferencia de más de 1 a 9. El PIB per cápita de México es de 8.200 US$ y en EE. UU. es de 57.466 US$, una diferencia de 1 a 7. Esto provoca una presión migratoria sin igual que genera efectos evidentemente no deseados, pero muy difíciles de evitar.”

Sigue el comunicado afirmando que  los inmigrantes ilegales “viven en condiciones infrahumanas y totalmente inaceptables para los niveles de exigencia que los españoles y resto de europeos debemos tolerar. A pesar de las denuncias de distintas instancias y de nuestras propias reclamaciones ante los gobiernos competentes, poco o nada se ha hecho para cambiar esta situación que cada día se agrava.”

E insisten más adelante en que «este hecho no es imputable a los productores hortícolas del sureste de España”. APROA completa su argumentaría al respecto con unas referencias a distintas noticias de prensa que recogen  los intentos de los productores de hortalizas almerienses de concienciar a las distintas autoridades competentes para que tomen cartas en el asunto, con poco éxito todo hay que decirlo.

Hay un hecho al que no se refieren los autores del comunicado y que confirma que la situación de estos asentamientos en Almería, totalmente inaceptable desde el punto de vista humano y cívico, no está tan descontrolada como se podría uno imaginar viendo ciertas imágenes abundantemente difundidas.

El impacto del COVID
Si así fuera, como aconteció en Singapur, el COVID se tenía que haber cebado sobre los habitantes de estos asentamientos, y esto no ha acontecido.

Al contrario, el contraste es grande entre el nivel de extensión de la pandemia en Almería con respecto a otras zonas, incluso del territorio nacional ,en donde también hay cantidades importantes de trabajadores del campo o de la industria alimentaria, en particular con lo vivido en ciertos mataderos en España … y en el norte de Europa.

En Almería, las más de 120 nacionalidades que componen el colectivo de los trabajadores del campo trabajan durante todo el año o, al menos, largos meses. Ello permite controlar mejor el cumplimiento de las reglas de precaución, aunque también es cierto que esta permanencia en el tiempo también acontece en el caso de ciertos mataderos y allí sí que hubo pandemia.

Es verdad que las condiciones objetivas de trabajo, en particular el frío (elemento consustancial a la actividad de los mataderos) son otro elemento diferencial.  Pero no me cabe ninguna duda que otros factores contribuyen a explicar estas diferencias en los niveles de contagio.

El impacto de la epidemia de coronavirus nos puede servir de indicador objetivo, y totalmente independiente, para indicar que estos asentamientos están relativamente bajo control, en todo caso mucho más que en otras partes no solo de España, sino de Francia, Italia o Alemania, por solo poner 3 estados miembros entre los que salieron a la palestra en estos meses de pandemia.

Esto no quita, como dice APROA, que la situación de estos asentamientos sea “totalmente inaceptable desde el punto de vista humano y cívico”. Esto tampoco exime a las distintas autoridades de sus responsabilidades. Pero ayuda a colocar el problema en su auténtica dimensión.

 

[1] https://revistamercados.com/blogs/verdad-o-falso-el-bio-espanol-en-entredicho/

[2] https://revistamercados.com/aproa-denuncia-el-relato-totalmente-incompleto-y-distorsionado-del-bio-almeriense/

 

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