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La volatilidad de la producción de cebolla. FUENTE EL PINO

Cómo se desarrollará esta campaña es la gran incógnita a la que se enfrenta el sector, que no tiene garantizada ni siquiera la recolección de su cosecha por la falta de mano de obra, como explican desde Fuente El Pino.

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Fuente El Pino

Ninguna campaña es igual a la anterior y mucho menos con las circunstancias tan excepcionales de este año. El “desastre” que, en palabras de Pepe Rey, gerente de Fuente El Pino, supuso el ejercicio pasado ha dado lugar a que, en este año, todo apunte a que habrá menos superficie cultivada de cebolla. Eso, a priori, podría ser una buena noticia, sobre todo teniendo en cuenta que la campaña pasada fue el exceso de producción en toda Europa el que originó el desastre. Sin embargo, aún es pronto para aventurarse a hacer cábalas, y mucho menos con una crisis sanitaria a nivel mundial y que, a pequeña escala, en España, implica problemas incluso para la recolección. “Este es uno de los grandes interrogantes”, afirma Rey a mitad de abril.

Y todo este caldo de cultivo no hace más que poner de manifiesto la gran debilidad de la cebolla: su volatilidad. Los resultados de cada campaña –para bien o para mal- marcan las directrices de la siguiente, casi sin planificación previa alguna. Pese a todo, hay quien se resiste a dejarse llevar por la euforia o el desánimo y, como en el caso de Fuente El Pino, “tendemos a buscar mercados más estables”, que les garanticen una cierta fluidez de la demanda y un volumen de negocio acorde a su producción en cada momento de la campaña.

“Las cebollas de mayor calibre no tienen salida comercial por el cierre del canal Horeca”

Pero como decíamos al principio, esta es una campaña excepcional. La crisis sanitaria ha dado un portazo al canal Horeca, que absorbe las cebollas de mayor calibre en los mercados de exportación y que ahora no tienen destino. En el mercado nacional, sin embargo, los calibres medianos, que son los más demandados, “se están vendiendo bien”. La cebolla es un imprescindible estos días en cualquier cesta de la compra y, si bien el aumento de su demanda no ha disparado los precios, Rey comenta que, “en el último mes, han sido algo mejores”.

Lo que ocurra a partir de ahora dependerá de cómo evolucionen los distintos mercados a medida que avance o retroceda el coronavirus y del desarrollo de los propios cultivos, marcado por la climatología.

La realidad del ajo
El inicio de la crisis en China supuso un impulso para el ajo español, que vio aumentar sus ventas al exterior. Prácticamente dos meses después, la situación ha dado un vuelco, hasta el punto de que “aventurarnos a hacer alguna previsión es muy complicado”. A priori, el ajo español llegaría a un mercado sin existencias en cámaras, pero en el que China comienza a recuperar posiciones. “Ya están descargando en Holanda y bajando los precios”, concluye Rey.

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