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“Habrá un nuevo mercado de servicios digitales para la agricultura”. Konstantin Kretschun, Director de la División de Soluciones Agrícolas de BASF en España

El modo en que la pandemia ha cambiado nuestro mundo tiene un fiel reflejo también en la agricultura, que avanza hacia su digitalización sin perder la esencia de las relaciones personales.

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Acaba de ser nombrado director de la División de Soluciones Agrícolas de BASF, ¿cómo asume el cargo y qué objetivos se ha marcado?
Estoy muy contento y motivado con este nuevo desafío, y con muchas ganas de aprender. BASF Agro en España tiene una trayectoria de éxito y un gran equipo, por lo que para mí ha sido muy fácil integrarme. En este período inicial, mi objetivo es pasar el mayor tiempo posible con el equipo y, en segundo lugar, con nuestros socios y clientes. Durante las primeras semanas me he sentado con mis compañeros para escuchar, aprender de ellos y comprender. Antes de empezar a planificar y cambiar el futuro es esencial reflexionar sobre la historia y la evolución de la agricultura y de nuestra industria. Por otro lado, e igualmente importante para mí, es escuchar activamente a nuestros clientes y socios del sector. En mis primeras reuniones, he recibido muchísimos comentarios positivos sobre BASF, sobre la evolución de nuestra cartera de productos y sobre la gran relación que nuestro equipo tiene con nuestros clientes, con algunos incluso desde hace décadas. Mi objetivo es seguir manteniendo este diálogo. La pandemia dificulta poder visitar a los clientes en persona, pero afortunadamente la tecnología nos ofrece nuevos medios de comunicación.
Y mi objetivo personal está muy claro: continuar con la trayectoria de éxito de BASF en España aprovechando al máximo el valor de nuestras potentes innovaciones en los productos para la protección de cultivos y semillas, en combinación con la sostenibilidad y la digitalización.

“La importancia de la tecnología y de los nuevos requisitos políticos y sociales nos obligarán a reconsiderar nuestro enfoque en la agricultura”

Accede al cargo en tiempos de pandemia, ¿cómo ve el futuro del sector agrícola en esta nueva normalidad?
La pandemia ha cambiado nuestro mundo. Como muchas otras industrias, también la agricultura evolucionará en función de las circunstancias. Dudo de que el contacto personal con los agricultores sea sustituido por completo y de forma permanente, porque la agricultura sigue siendo un negocio de personas. Sin embargo, vemos que la forma de interactuar con ellos y con otros actores del sector agrícola ha cambiado. Internet, el correo electrónico, Whatsapp, los eventos virtuales y las videoconferencias se han convertido en un nuevo estándar y ahora nuestra industria está más abierta a utilizar estos medios. Hoy puedo tener una conversación con un agricultor sobre su expectativa de producción de trigo en Burgos y una hora después hablar con un gran productor de hortícolas en El Ejido. Esto crea una comunicación dinámica y eficiente, y también una toma de decisiones comerciales rápidas. Además, con esta nueva proximidad a la tecnología, también notamos una mayor curiosidad y más confianza de los agricultores cuando se habla de servicios digitales para la agricultura. Creemos que habrá un nuevo mercado para eso, que BASF contribuirá a definir gracias a su cartera de productos digitales. También es cierto que, aparte de todos los beneficios que nos trae la tecnología, hay un desafío importante al que todos nos enfrentamos: ¿cómo mantener las relaciones existentes con las personas y crear nuevas que sean de confianza cuando utilizamos tanto la tecnología para comunicarnos y hasta conocernos? Admito que, personalmente, sigo prefiriendo conocer a la gente durante un almuerzo, una cena o una visita de campo.

¿Qué líneas de trabajo serán prioritarias para BASF a partir de ahora?
En BASF contamos con una sólida estrategia y un equipo con mucha experiencia, y lo más importante, los resultados de nuestro negocio han sido un éxito durante los últimos años. Eso me demuestra que los agricultores valoran mucho nuestros productos y servicios. Mi objetivo es seguir construyendo sobre este sólido fundamento. Y eso empieza poniendo al agricultor y a su negocio en el centro de todo lo que hacemos. Les apoyamos para maximizar sus cosechas, mitigar los riesgos relacionados con el clima y la presión de las enfermedades, y les ayudamos a cumplir con los requisitos de la sociedad. Lo hacemos proporcionando al mercado nuevas innovaciones sostenibles, desde las semillas a los productos para la protección de cultivos. Como Revysol, por ejemplo, un nuevo fungicida que introduciremos en el mercado español el próximo año con un perfil regulatorio muy favorable. Además, nos comprometemos a ampliar nuestra gama de productos biológicos: Serifel ya es un gran éxito y nos estamos preparando para introducir en el mercado español Velifer, un insecticida biológico.
Este año también incorporaremos más soluciones digitales a nuestra oferta en España: lanzamos BASF Agrigenio Vite para los viticultores y estamos en la fase piloto de Xarvio Field Manager para los cerealistas. Queremos demostrar que los servicios digitales crean valor añadido para los agricultores y son accesibles para todos, independientemente de si tienen una o 100 hectáreas.
Para mí esto es realmente emocionante, tengo que confesarlo. Y esto es BASF: estamos comprometidos con la innovación continua para ayudar a los agricultores a ser más sostenibles, ambiental y financieramente.

Numerosos estudios apuntan que es el momento de acelerar la innovación para alentar la recuperación económica, sin embargo, los nuevos retos que plantea el COVID-19 necesitan de otra forma de innovar, ¿es ahora más importante la innovación colaborativa?
Soy un firme partidario de la co-creación, en particular cuando hablamos de innovación. Estoy convencido de que una innovación realmente exitosa solo se consigue gracias a un equipo multidisciplinar. Y eso se obtiene yendo más allá de los límites de una sola organización. En BASF empezamos hace muchos años a colaborar en investigación y formación con otras empresas del sector privado o con startups para desarrollar soluciones nuevas y eficientes para la agricultura; sin embargo, con la pandemia, esto se hace todavía más necesario.
Seguimos esta estrategia de colaboración tanto para nuestro negocio principal, el de los productos para la protección química y biológica de cultivos y el de semillas, como para nuestra cartera de productos digitales, donde tenemos una larga lista de colaboradores. Para mí lo más importante es poner siempre al agricultor en el centro de todos nuestros esfuerzos. Por ello, las nuevas soluciones deben ser útiles y fáciles de usar, y, al mismo tiempo, cumplir con todos los requisitos reglamentarios y de seguridad. A menudo organizamos sesiones de co-creación con los agricultores para hablar sobre nuestras soluciones actuales y futuras y cómo darles el mejor uso. En la pandemia seguimos haciéndolo, simplemente tenemos que utilizar la tecnología para reunirnos.

¿Cuáles son, bajo su punto de vista, las claves para la resiliencia y crecimiento de las empresas en estos momentos?
La apertura y la flexibilidad para aprender rápido, adaptarse y ejecutar de manera eficiente saliendo de la propia zona de confort y alejándose del status quo. Debemos aceptar que nada volverá a ser igual que antes y, por lo tanto, tenemos que seguir desarrollando nuestro conocimiento manteniendo los valores tradicionales, como la lealtad, la honestidad y la confianza. La importancia de la tecnología y de los nuevos requisitos políticos y sociales nos obligarán a reconsiderar nuestro enfoque en la agricultura. Nosotros, en BASF, estamos preparados para eso.

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