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Asegurar el consumo con una calidad estable. HORTIMAN

Desde el inicio de la campaña de Almería en el mes de abril hasta que finaliza en La Mancha a finales de octubre, el factor determinante para que haya consumo en melón y sandía no es el precio, sino la calidad del producto. Así lo creen en Hortimán. Una premisa extensible a todo el sector.

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En los últimos años, hemos asistido a campañas contra el corte en verde del melón y la sandía, a la presentación de innovaciones genéticas que apuestan por el sabor del producto y una infinidad de estrategias por parte del sector en favor de cualquier innovación que pueda influir de forma directa, en la calidad del producto.

Todo a sabiendas de que una vez que la fruta llega al lineal, el consumidor prefiere una calidad aceptable a un coste asequible, que una deficiente a un precio agresivo. Porque una menor calidad influye directamente en el descenso del consumo y viceversa.

Como estandarte del buen sabor cuentan con una marca de referencia, Caramelo

Esta realidad ha marcado la estrategia a seguir en algunas empresas productoras y comercializadoras y debería de llevarlo a cabo todo del sector. Parece simple, pero es lo que representa, al fin y al cabo, la clave del éxito.

En la empresa Hortiman son arduos defensores de esta idea, a partir de la cual basan toda su estrategia de comercial. Sin ir más lejos, desde el ejercicio pasado están llevando a cabo una campaña de comunicación a sus clientes para informarles de su forma de trabajar con personal, altamente profesionalizado en este ámbito, garantizando al máximo el sabor de sus productos.

Y como estandarte cuentan con su marca de referencia, Caramelo, tanto para melón como para sandía, segmento en el que están reforzando su línea con sandía negra sin pepitas. “Para nosotros es el único camino que conocemos y hacia el que debemos dirigirnos, con el objetivo de que el consumidor vuelva a demandar nuestro producto”, apunta el gerente de Hortimán, Valentín Ramírez.

IGP Melón de La Mancha

El letargo en el que ha caído este sello es una evidencia. Desde empresas como Hortiman nos ofrecen su punto de vista: “Es difícil asegurar una calidad premium cuando son muchos los operadores que partician de ella, con diferentes sistemas de trabajo», argumenta. Aún así, apoyan todo aquello que pueda significar un compromiso del sector por hacer bien su trabajo, lo que favorece a todos.

 

 

 

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