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Marruecos vendió un 64% más de sandía a España en 2020

UPA Andalucía denuncia el crecimiento exponencial de las importaciones de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos.

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La organización agraria denuncia el crecimiento de las importaciones de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos, en condiciones de competencia desleal, que hace pocos días obligó el sector hortofrutícola de Granada y Almería a retirar un 30% de la producción de pepino, para evitar el desplome total de unos precios que ya son ruinosos para los agricultores andaluces.

Según informaciones recientes del servicio estadístico de Comercio Exterior de la Agencia Tributaria, desde el 1 de enero al 30 de septiembre de 2020, Marruecos ha aumentado las exportaciones de frutas y hortalizas a España de manera muy importante, casi un 19% de media, pasando de 361.000 toneladas exportadas en 2019, a 428.640 toneladas en 2020.

Concretamente, el producto más vendido a España ha sido la sandía, con un incremento del 64%. En el caso del tomate, ha sufrido un aumento del 29%, y un 32% en el caso del pepino, en comparación con el mismo período del año anterior. También pimientos, judías, naranjas… Y todo esto, a pesar de las limitaciones y dificultades asociadas a la crisis sanitaria por Covid-19, y al descenso del consumo debido a las restricciones comerciales y de movimiento.

“Es vergonzoso ver cómo no paran de entrar pepinos procedentes de Marruecos por nuestras fronteras, mientras que nuestros agricultores de Almería y Granada han tenido que tirar millones de kilos producidos aquí, porque se los pagan a precios de ruina” han sido las indignadas y tajantes palabras de Miguel Cobos, secretario general de UPA Andalucía. Y es que veíamos hace unos días cómo en Andalucía Oriental se veían obligados a deshacerse de miles de kilos, porque con los precios de vergüenza que están percibiendo en origen, no cubren los costes de producción. Unos días después, el sector unido decidió retirar el 30% de la producción, curiosamente el mismo porcentaje que han aumentado las importaciones de pepino marroquí, como medida para intentar frenar la grave crisis de precios.

Esta lucha no es nueva, desde UPA Andalucía llevamos más de un año apoyando las movilizaciones del sector para que se ponga fin a esta situación. Los productores españoles cumplen todos los requisitos en materia medioambiental, de seguridad alimentaria y de condiciones laborales que exige Europa. Mientras tanto, se está produciendo una competencia desleal flagrante, con importaciones desde países extracomunitarios en los que no se respetan esos mismos requerimientos, tanto por parte de esos productores foráneos, como por parte de la industria española, que importa sin miramientos, preocupándole bien poco destrozar el sector agrario y tejido productivo andaluz.

Por otro lado, la propia Unión Europea, esa que asfixia con exigencias y burocracia a nuestros productores, está incumpliendo el principio de preferencia comunitaria, mediante el que nuestras producciones deben tener prioridad en la comercialización dentro de nuestro mercado europeo, para que sea estable y competitivo. Por tanto, desde UPA Andalucía exigen que aplique dicho principio, protegiendo e impulsando el comercio y la producción interna europea.

Es indispensable revisar los tratados comerciales de la UE con terceros países, y reforzar los controles en nuestras fronteras para asegurar que los productos procedentes de terceros países entran en la CE con unas condiciones y precios equiparables a las europeas en cuanto a calidad y seguridad alimentaria. También hay que vigilar que los contingentes no sobrepasen los cupos permitidos, y hay que exigir la trazabilidad de esos productos importados, es decir, contar de manera clara con el rastro de todas las etapas de producción, transformación y distribución de los alimentos.

Además, es necesario seguir abordando otras cuestiones importantes como que el sector deje de ser usado como moneda de cambio para cerrar acuerdos comerciales, o convertido en el daño colateral perjudicado con aranceles, para que otros sectores e instituciones libren unas guerras comerciales y políticas ajenas al propio sector agroalimentario.

También es crucial seguir trabajando para que la reformada Ley de Cadena Alimentaria se aplique y sancione a los que no cierran contratos de compraventa por encima de los costes de producción que soportan los agricultores.

“Si no convergen todos estos factores y medidas necesarias para renovar y poner solución a los problemas estructurales del sector, y todos los agentes y administraciones ponen de su parte y trabajan juntos, no hay futuro para la actividad agraria de Andalucía”, ha concluido Cobos. Nuestro sector agrario está dando el do de pecho durante la pandemia, y nos está demostrando lo importante que es tener soberanía alimentaria, y la trascendencia que tiene en este mundo globalizado. Según una campaña publicitaria reciente, somos “EL PAÍS MÁS RICO DEL MUNDO” gracias a nuestro patrimonio agroalimentario y gastronómico, pero que esa riqueza no sea a costa del empobrecimiento y la extinción de aquellos que la hacen posible: LOS AGRICULTORES y GANADEROS.

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