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“La producción más sostenible, la de aquí”

La IGP Poma de Girona defiende siempre la identidad y el origen de su producto y quiere aprovechar la tendencia hacia el consumo local, acentuada con la crisis sanitaria, para volver a reivindicar el carácter sostenible de su manzana.

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El 70% de la producción de manzana de la provincia de Girona está certificada por la IGP, a la que pertenecen tres potentes empresas productoras, Girona Fruits, Fructícola Empordà y Giropoma. Entidades que son capaces de proveer de manzana nacional los doce meses del año con prácticamente todas las variedades “de forma sostenible, segura y próxima”, detalla Llorenç Frigola, presidente del Consejo Regulador de la IGP Poma de Girona.
En esta línea, desde la IGP defienden el producto nacional frente al de importación, principalmente representado por marcas de manzana respaldadas con grandes campañas de marketing, según sostiene Frigola: “Importar desde el hemisferio sur, Europa o Polonia genera una huella de transporte increíblemente alta”. Así, espera que el consumidor actual sepa valorar el aspecto medioambiental cuando compra una manzana, apostando por el producto local.

COVID-19
Durante el confinamiento, concretamente en las primeras semanas, la IGP duplicó sus ventas, estabilizándose posteriormente. Para la próxima temporada, auguran buenos resultados dada la inexistencia de stock y la alta demanda en los programas previstos.
Pese a que, a nivel comercial, todo apunta a que será una buena campaña, en el ámbito productivo se espera una reducción media del 20%, un porcentaje que variará según la finca y la variedad. “Deberán trabajar por mantener los compromisos con los clientes en cuanto a volúmenes y costes”, comenta el presidente de la IGP.
Con respecto a la preocupación existente con los rebrotes detectados en otras centrales hortofrutícolas, desde la IGP sostienen que en la provincia no suele haber un exceso de temporeros como existe en otras zonas y que, al tratarse de pequeños productores, el flujo de personal es menor y más bien continuo durante todo el año.
De cara al futuro, la preocupación radica en que haya viabilidad económica y relevo generacional en las ochenta familias productoras. Mientras tanto, continúan trabajando para adaptarse al Pacto Verde Europeo, aprendiendo de productores de otros países en cuanto a tecnologías, costes, variedades, etc.

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