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Cada vez más resistencias en pepino y calabacín para ser rentables y sostenibles

Esta es la fórmula que siguen las casas de semillas para asegurar la producción en pepino y calabacín, garantizando el suministro continuo a los mercados.

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En la última década, han sido muchos los virus y enfermedades que han causado problemas y pérdidas de producción en los cultivos de pepino y calabacín. Desde el virus del amarilleo, de las venas amarillas o el oídio en pepino, hasta el más reciente CGMMV y, cómo no, el virus Nueva Delhi (ToLCNDV), que afecta a ambos cultivos.

“Cuando un agricultor inicia una plantación, lo que más daño le puede ocasionar son aquellos virus o enfermedades que le hagan perder dinero”, afirma Javier López, responsable de cultivo de pepino de Rijk Zwaan, quien cifra en hasta un 30% las mermas que puede provocar el virus del amarilleo en pepino, hasta un 20% el CGMMV y entre un 15-20% el Nueva Delhi; “y eso es mucho dinero”.

Precisamente por ello, y en el caso de ambos cultivos, los últimos desarrollos varietales se han centrado en la introducción de resistencias a todas estas problemáticas: primero, a los virus del amarilleo, venas amarillas y oídio; y más recientemente a Nueva Delhi y CGMMV. Este último, que afecta al pepino, resulta “muy difícil de controlar, ya que no tiene un vector claro, sino que se transmite por contacto”, explica López.

En el caso del Nueva Delhi, las medidas culturales junto con la aparición de las primeras variedades con resistencias están permitiendo mantener a raya el virus en calabacín, un cultivo “estratégico” para la provincia de Almería, como apunta, por su parte, Víctor García, portfolio manager de Cucurbitáceas de Syngenta. Y es que, si hasta hace unos años era refugio de ‘desencantados’ de otras producciones, el calabacín es hoy un cultivo con peso específico y que sigue creciendo, aunque a un ritmo más pausado. “Está en manos de empresas especializadas, lo que ha permitido mejorar su protección frente al virus y, con ello, su rentabilidad en los últimos años”, argumenta.

Problemas al alza
De cara al futuro, son especialmente tres los problemas a los que deberá hacer frente el sector, algunos de ellos derivados de la popularización del control biológico, que ha provocado la reaparición de plagas que, hasta hace años, se controlaban fácilmente con tratamientos químicos. Entre ellas, es especialmente importante la incidencia del pulgón, que “debemos tener en cuenta no solo como plaga, sino también como vector de virus”, explica Javier López.

El mildiu es, por su parte, una enfermedad en la que ya ponen el foco las casas de semillas. Y es que, “en cultivo convencional, existen herramientas para combatirlo, sin embargo, no podemos olvidar las restricciones en el número de materias activas que imponen los supermercados”, apunta Juan Miguel Robles, Key Account Manager en Almería y Granada de Seminis; de ahí la importancia de buscar también resistencias.
Por último, el trips “es una plaga muy importante en pepino”, señala Víctor García, quien explica que, en determinadas épocas como la primavera, cuando existe una gran concentración de la plaga, “puede provocar un alto porcentaje de pérdidas”.

«Debemos tener en cuenta el pulgón no solo como plaga, sino también como vector de virus»

Cultivos blindados
“El pepino es la cucurbitácea que más resistencias exige a la hora de introducir una nueva variedad comercial”, comenta García, quien detalla que, más pronto que tarde, serán seis con las que contará este cultivo: cuatro virus (venas amarillas, amarilleo, CGMMV y Nueva Delhi) y dos enfermedades (oídio y mildiu).
Además, el auge de la producción ecológica y la lucha integrada en ambos cultivos obliga también a ‘blindarlos’. De hecho, en el caso del calabacín, “virus transmitidos por el pulgón y que, tradicionalmente, estaban asociados a los cultivos al aire libre comienzan ahora a verse en invernadero”, señala Aureliano Cerezuela, responsable de este cultivo en Rijk Zwaan.
La buena noticia es que la introducción de resistencias no está reñida ni con la calidad ni con la producción de ninguno de estos cultivos.

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