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Un manejo radicular para cada sustrato en el cultivo de tomate. PROJAR

La empresa Projar subraya la importancia de establecer estrategias de riego en el cultivo de tomate a partir de las características principales de los sustratos de fibra de coco.

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Para realizar un manejo adecuado de la zona radicular en el cultivo hidropónico de tomate, los productores deben entender perfectamente cuáles son las características principales de un sustrato y el potencial que puede ofrecer en la práctica real. Ello posibilitará poder establecer mediante equipos avanzados de fertirriego, o mediante la propia experiencia adquirida, estrategias de riego específicas para controlar y establecer el contenido volumétrico (Hs) y conductividad eléctrica (EC) del contenedor, en función de los requerimientos particulares del cultivo. Un valor añadido de Projar es que cuenta con un equipo de profesionales especializados en hidroponía ofreciendo este asesoramiento como parte del servicio.

“ Cómo manejar el sustrato es clave para obtener rendimiento y calidad”

Es muy importante conocer los diferentes niveles máximos y mínimos de operatividad de los diferentes tipos de sustratos para decidir cuál es el que más se aproxima a las necesidades propias de cada productor. Conociendo el intervalo óptimo de humedad del sustrato, el productor será capaz de reconducir el cultivo de tomate hacia una dirección vegetativa o generativa sin causar alteraciones irreversibles en la funcionalidad radicular y, por tanto, garantizar un correcto desarrollo de la planta, obteniendo una buena rentabilidad y calidad de frutos. El rango de control del contenido de humedad para los sustratos de fibra de coco está reflejado en la figura 1.

Centrándonos en la figura 1, la zona central representa el rango de máxima optimización para el desarrollo del cultivo. En este rango es donde se debe establecer la estrategia de manejo de riego para obtener los diferentes niveles de humedad del sustrato y conductividad para direccionar al cultivo hacia la fase vegetativa o generativa, según se desee. Aquí entra en juego la gran importancia de establecer diariamente el inicio y final del riego, dotación volumétrica y el intervalo entre riegos (frecuencia). El inicio y final del riego dependerán de factores de inicio y final de actividad de la planta marcada por los factores ambientales como la temperatura, humedad y radiación.

La dotación de riego dependerá de las características físicas y volumen del sustrato y geometría del contenedor. Además, se tendrán en cuenta los componentes de la instalación de riego como el caudal y número de goteros por contenedor. Por último, dependerá de los parámetros de manejo predeterminados, como es el porcentaje de drenaje y el de agotamiento de la reserva de agua del contenedor para iniciar un nuevo riego. El ritmo del consumo de agua de un cultivo de tomate depende de los parámetros climáticos que lo rodean (ETo) y del coeficiente de cultivo (Kc). Puesto que estos valores son variables, la frecuencia de riego debe ser variable en el tiempo. La zona de color azul oscuro de la figura 1 representa el crecimiento vegetativo del cultivo y la zona de color rojo el crecimiento generativo. Lo anterior se demuestra en la figura 2.

El inicio del riego se realiza aproximadamente 1,5 horas después de la salida del sol, coincidiendo con el aumento de temperatura en el interior del sustrato de fibra de coco. En ese momento, el porcentaje de humedad del sustrato había disminuido un 11% desde el último riego del día anterior y durante la noche. Con esto se pretendía favorecer el crecimiento generativo del cultivo. Durante el periodo activo de las plantas de tomate, el nivel de humedad del sustrato se encuentra estable entre un 70-75% de humedad, predominando en esta fase el crecimiento vegetativo según se estableció en la estrategia, obteniendo un porcentaje de drenaje medio del 27%, cercano al 30%, que era el valor fijado. Un sustrato de fibra de coco que presenta un buen diseño y uniformidad (propiedad clave para garantizar el éxito del cultivo), junto con una buena estrategia de riego, garantiza una correcta re-saturación y un contenido de humedad uniforme en todas sus dimensiones, además de una conductividad eléctrica (EC) del sustrato de forma lineal.

La importancia de conocer los diferentes tipos y características de sustratos de fibra de coco que Projar ofrece para el cultivo de tomate y cómo deben ser utilizados para obtener los objetivos establecidos del manejo radicular son claves para que el productor consiga unos resultados óptimos en rendimientos y calidad.

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