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SEMILLAS FITÓ. Sabor y “precio democrático”

Es, sin duda, un gran segmento de mercado para el tomate, que también busca variedades de súper sabor que, en el caso de Semillas Fitó, trabajan bajo dos conceptos: Flavourite y Foodture.

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Semillas Fitó

Distintos mercados
El estilo de vida actual y el mercado de tomate tienen unas exigencias cada vez mayores: productos más perfectos, de formas homogéneas, precios contenidos y una vida útil más larga para evitar hacer la compra a diario y soportar los trayectos a los mercados de destino. Y todo ello, como recuerda Alejandro Sánchez, Crop Specialist de Tomate de Semillas Fitó, “va en detrimento del sabor intenso y texturas del tomate de la huerta de antaño”.

Sin embargo, y al margen de este mercado mainstream (mayoritario), existe un tipo de consumidor que sí prioriza el sabor y que lo busca en las distintas tipologías de tomate, desde las más tradicionales como los asurcados hasta otras “súper sabor”, de texturas y equilibrios aromáticos más modernos. “La parte negativa -lamenta Alejandro Sánchez- es que tienen un mayor precio, puesto que son más costosos de producir y sus rendimientos, más bajos”.

El reto de la mejora varietal
Entre sus líneas de mejora actuales, Semillas Fitó se centra en conseguir variedades de alto sabor, “sin llegar a ser súper sabores”, buenos rendimientos y manejos menos técnicos que, al final, permitan un precio más asequible para el consumidor medio. En su caso, “podemos presumir de tener un catálogo completo de variedades de sabor como Solemío y Mulán, que cuentan con nuestro distintivo Flavourite, que las distingue por su excelente sabor”, explica Alejandro Sánchez. En el segmento de “sabor y precio democrático”, su última propuesta es Ferdinand, “un cherry pera con el que abrimos la gama de sabor con grandes producciones para el agricultor y un precio más estándar para el consumidor”.

Flavourite y Foodture
Para llegar al último eslabón de la cadena, el consumidor final, trabajan en dos líneas: por un lado, su distintivo Flavourite, que ostentan solo sus variedades de máximo sabor; y por otro, proyectos como Foodture, donde cuentan con Nippo o Monterosa, marcas cuyos valores llevan implícitos aspectos dirigidos al consumidor.

Su nuevo concepto bajo el proyecto Foodture busca derribar la creencia de que la calidad está asociada a la perfección externa

En el caso de Foodture, Semillas Fitó dio unas pinceladas de un nuevo concepto en el marco de su Tomato Xperience, celebrada en marzo en Almería, con el que “pretendemos trasladar al consumidor final un gran sabor, pero ‘vestido’ de manera diferente a los formatos más tradicionales del tomate”. Con este nuevo concepto de forma “irregular y asimétrica”, la casa de semillas pretende “conectar” con el consumidor, así como “dar respuesta a las políticas de sostenibilidad, evitando el desperdicio alimentario y haciendo tambalear la creencia de que la calidad de la fruta está asociada a su perfección externa”.

Tomates tradicionales
Albarado y Carbonero son dos de las últimas incorporaciones a su portfolio de tomate más tradicional, ambas “con el sabor de siempre”. En el caso de Carbonero, “líder en su segmento”, este año han dado un paso más en colaboración con las empresas que lo producen para identificar la variedad en los lineales, acercándolo así al consumidor final.

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