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La patata se cae de la cesta de la compra. PATATA

El consumo de patata en España desciende, y con él arrastra a productores y comercializadores a una difícil situación. Con precios medios rozando los costes de producción, el sector estudia ahora medidas para promocionar su consumo.

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Según el último informe del MAGRAMA en el último año móvil (Octubre 2013 – Septiembre 2014), el consumo de alimentos frescos en los hogares españoles ha descendido un 1,8%, registrándose igualmente un reducción del gasto (-2,7%). Esta situación se traslada a las frutas y hortalizas en general, y a la patata en particular, donde en el periodo referido registró una caída del 1,7% y del 18% respectivamente.

Estos datos tan preocupantes, que implican un retroceso en el consumo, explican el estancamiento que productores, comercializadores y embolsadores han ido percibiendo en estos últimos meses. Incluso la importación de patata se ha estancado, como refleja FEPEX en sus informes.

Comparando los nueve primeros meses de 2014 con el mismo periodo de 2013, las importaciones han descendido un 8,3%, destacando países como Dinamarca (-76%), Países  Bajos (-27%) y Bélgica (-25%), y especialmente los extracomunitarios (-68%), que cayeron de forma considerable en agosto (-24%) y septiembre(-19,43%).

En conclusión, el comercio interno de patata está estancado, con un superávit productivo a nivel europeo cifrado en más de 3 millones de toneladas, y esto, unido a una reducción del consumo en países como España, donde este producto forma parte de la dieta habitual, explican los difíciles momentos por los que pasa el sector en nuestro país.

Precios medios

En Castilla y León, principal zona de producción, los sindicatos agrarios reclaman a los agricultores mantenerse fuertes frente a la presión y no vender por debajo de los costes de producción, fijados por el MAGRAMA en 0,12 €/kg. Pero la realidad es que se ha llegado a pagar al agricultor hasta 0,05 €/kg, aunque afortunadamente estos son casos extremos, situándose la media en 0,11 €/kg, y muy diferentes a los precios a los que el producto llega al consumidor.

En este sentido, ha sido la propia Administración, a través de la empresa pública Mercasa, quien hacía públicos el pasado mes de septiembre el precio que alcanzaba este producto en su red de mercados mayoristas: unos valores que se elevaban hasta los 0,23 €/kg para la patata de calidad, incrementándose hasta los 0,91 €/kg al cliente final.

¿Demasiados intermediarios?

En noviembre pudimos visitar las instalaciones de uno de los mayores embolsadores de patata de Mercabarna, y entrevistando a su gerente, le hicimos esa misma pregunta: ¿no existen demasiados intermediarios en la cadena de valor que incrementan el precio entre origen y destino? Como respuesta obtuvimos un rotundo no, afirmando que todos son necesarios, pues cada uno cumple una función en esta cadena, dando valor añadido al producto. Pero sí reconocía que era necesaria una mayor transparencia y unión entre todo el sector.

En ello trabajan desde que se creara, hace ya dos años, el Foro Español de la Patata, entidad que acaba de presentar su análisis DAFO (Debilidad, amenazas, fortalezas y oportunidades), que no viene sino a dejar en evidencias las principales carencias del sector, entre las que destacan, como decimos en este reportaje, la falta de consumo. En este sentido, este Foro se plantea como prioritario desarrollar acciones encaminadas a incentivar la ingesta de patata, y para ello, dicen, es vital dar a conocer sus valores nutricionales y culinarios. También ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar las actuales normas de comercialización, donde esa información se presente de forma clara al consumidor, mostrando además diferenciación entre patata nueva y de conservación, así como el origen del producto.

La gran distribución juega un papel destacado en el sector. En numerosas ocasiones ha manifestado su predisposición por «cambiar» a la patata nueva pero su comercialización debe ser ágil y con continuidad. Sin embargo, y a pesar de esta apuesta, el sector productor y comercializador sigue cerrando campañas tras campaña con precios casi irrisorios, mientras continúa llegando producto de fuera de nuestras fronteras. Quizás, como ha arrojado el informe DAFO, el enemigo no está ahora en aquellos que venden, sino en acercarse a los que compran.

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