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“Extremamos los controles de calidad muy por encima de lo exigido”

Vegacañada alcanzará en septiembre una nueva campaña, con el tomate como producto estrella, aunque en realidad se trata de una empresa que liga una campaña con otra, puesto que comercializa todos los días del año. La planificación del cultivo, la optimización de sus procesos y las certificaciones son valores que le otorgan diferenciación, pero su director comercial y de marketing, Andrés Soler, también reclama las mismas exigencias para todas las zonas productoras.

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Las demandas de calidad, las puntas de producción y la adaptación al mercado son elementos importantes. ¿Es también clave la planificación del cultivo?

El trabajo de planificación es un elemento fundamental de nuestra estrategia. Y es cierto que debe hacerse de manera minuciosa, constante y muy reflexiva, teniendo en cuenta todos los factores que están a nuestro alcance. Sin embargo, hay aspectos que no son fáciles de programar, como el clima, la producción de otros países o los factores que inciden sobre la demanda. En Vegacañada, la planificación comienza meses antes de la siembra y afecta a todos los agricultores, interviniendo nuestros departamentos técnico y comercial.

 

Para hacer frente a la competencia, tanto del Norte como del Sur, ¿cuáles cree que deben ser las estrategias a seguir?

Creo que desde la producción se está haciendo un gran esfuerzo para conseguir productos de calidad, que van en consonancia con lo que necesitan los mercados y que presentan un alto nivel de excelencia en sí, como productos, y también, en todos sus procesos. Fruto de ese esfuerzo, se están alcanzando cotas importantes de implantación y creo que el camino es el correcto: hay que profundizar en la excelencia de los procesos, en la búsqueda del sabor y en los métodos y fórmulas para hacer más atractivo el producto, porque el estándar de calidad que se está logrando es muy alto, y no sólo no tienen nada que envidiar a los del Norte de Europa, sino que los supera. En el uso de fitosanitarios, también contamos con una gran ventaja, pues Almería no se limita a cumplir escrupulosamente las normativas y certificaciones, tanto de la Unión Europea como de los propios clientes, sino que muchas empresas, como es el caso de Vegacañada, nos sometemos a certificaciones propias que garantizan un control muy superior al que se está obligado. En este sentido, creo que la seguridad de nuestras producciones está completamente probada y demostrada y eso es muy importante para el consumidor.

 

¿Cree que el Gobierno debería llevar a cabo políticas que protejan más al sector? 

Realmente estamos hablando de un asunto muy complicado en el que las posiciones rígidas no suelen llevar a nada bueno. Como productores nos gustaría que nuestra actividad estuviera más protegida y menos expuesta a las prácticas más o menos agresivas que se llevan a cabo desde otras zonas productoras. Sin embargo, tampoco pensamos que ésa sea la única solución. Indudablemente, las instituciones y gobiernos sí deben, como mínimo, mantener las mismas exigencias legales, de calidad y de seguridad a todos los países y zonas productivas, puesto que Almería ha demostrado su capacidad para establecer criterios de control muy exhaustivos a ese respecto y no a todos los países se les está exigiendo lo mismo. Pero también está nuestra labor: los productores y comercializadores en origen debemos extremar los mecanismos para conseguir esa calidad, seguridad y excelencia que, sin duda, nos hará ser reconocidos en los mercados y otorgará un valor diferencial. Creo que la solución está en una combinación de ambas actuaciones.

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