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En la calidad, seguridad y prácticas agrícolas está la diferenciación. BIG GARLIC

Los profesionales de la firma Big Garlic, con presencia en el sector del ajo desde hace más de 20 años, nos abren las puertas de sus instalaciones, donde tenemos la oportunidad de entrevistar a su director, Juan Carlos Navarro, convencido de que el sector debe aunar esfuerzos para concienciar a Europa de la diferenciación del ajo español.

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Big Garlic está presente en los mercados los 12 meses del año, con producto nacional y de importación, ¿cómo controláis la calidad de esas producciones?

Contamos con más de 500 hectáreas, entre producción propia y de agricultores asociados. Esta superficie nos permite contar con un importante volumen de ajo, orgánico y convencional, de las variedades Morado, Blanco tradicional, Castaño, Spring blanco y Spring violeta, que gracias a nuestras instalaciones, podemos conservar y comercializar durante todo el año. Sin embargo, y por petición de algunos clientes, importamos de otros orígenes producto que es controlado por nuestro equipo técnico, quien se desplaza a esas zonas de producción para asegurar in situ la calidad del producto antes de ser embarcado, donde se monitoriza el mismo durante el trayecto para seguir siendo controlado por nuestro departamento logístico.

Centrándonos en la campaña, las previsiones apuntan a un descenso de la superficie plantada, ¿puede llegar a condicionar la comercialización?

Es cierto que en Andalucía habrá menos hectáreas que el año pasado, pero no así en Castilla – La Mancha, que ha aumentado su superficie. Sin embargo sí creo que podremos llegar a tener equilibrio entre la oferta y la demanda, pues los rendimientos por hectárea pueden ser menores debido a factores climatológicos. Al margen de todo esto, volverán a ser determinantes las producciones que llegan de China. Para hacerles frente, debemos mejorar nuestra imagen y promocionar nuestro producto, algo que sólo alcanzaremos a través de la unión del sector y con la ayuda de la Administración. Garantizamos la seguridad alimentaria y la calidad, desde la plantación hasta el destino final, valores que son necesarios comunicar al consumidor y concienciarle de que el ajo español es diferente, no sólo en calidad, sino también en seguridad y buenas prácticas agrícolas. Sin embargo nos enfrentamos diariamente a una competencia que no se desarrolla en las mismas circunstancias.

El año pasado se exportó más pero a menor precio. ¿Se está ofreciendo calidad pese a esa reducción de las cotizaciones?

Efectivamente el precio medio de las exportaciones globales de España ha descendido en unos 20 céntimos por kilo. Esto se debe al notable aumento de las exportaciones a Brasil y al Magreb de ajos de bajo calibre y de menor elaboración, que obviamente alcanzan menores precios. En contrapartida, el ajo pelado a mano de categoría 1 se ha mantenido en los mismos niveles que la campaña anterior. Creo que hay que atender siempre la demanda concreta del cliente, aunque lo importante es que la imagen del producto/ país no se vea perjudicada por las mercancías de menor valor que, a solicitud de este, son exportadas a diversas partes del mundo.

¿Está trabajando Big Garlic para darle valor al producto?

En la mayoría de las ocasiones profundizamos en aspectos complejos de la alimentación y no prestamos suficiente atención a productos básicos como el ajo, que es un ingrediente imprescindible en la cocina de muchos países y es además un alimento sano que ayuda a tener una vida más saludable. Conscientes de todo esto, desde Big Garlic estamos trabajando en el fomento de su consumo en colaboración con profesionales del marketing y de la hostelería. En la medida que podamos transmitir las grandes diferencias de calidad y seguridad de nuestra producción, todo el sector se verá beneficiado.

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