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Producir más alimentos con la mitad de agua y superficie, el reto de la mejora vegetal 

Anove lanza la campaña ‘Somos Vida’ para concienciar sobre el papel que desempeña la investigación en semillas y plantas en la innovación agroalimentaria. La investigación e innovación aplicada a los alimentos da respuesta a una población que quiere comer de una manera saludable, asequible y segura.

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Frutas y hortalizas sin pepitas, de diferentes tamaños, disponibles todo el año; variedades que se cultivan con menos agua y superficie, resistentes a las nuevas enfermedades, que necesitan menos productos químicos; más sabrosas, variadas, de precio asequible y seguras, trigos para celiacos, cereales con más contenido en fibra, fibras naturales y aceites más saludables. Son sólo varios ejemplos de las aportaciones que hace la mejora vegetal en la innovación agroalimentaria y que la mayoría de los ciudadanos desconoce. Por eso, la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) ha puesto en marcha la campaña “Somos Vida”, una iniciativa cuyo objetivo es concienciar a la sociedad de la importancia de la innovación y la mejora vegetal en la industria agroalimentaria.

“SOMOS VIDA resume nuestro ADN; nos dedicamos a alimentar al mundo de una manera sostenible, sana y segura. Somos proveedores de vida, porque suministramos salud” explica la directora de Anove, Elena Saénz, “Estamos totalmente convencidos, de que es el momento de apoyar a un sector altamente tecnificado, y también altamente regulado. Un sector que busca soluciones para paliar el cambio climático como variedades resistentes a los cambios de temperaturas o variedades que necesiten menos agua, algo fundamental para un país como España. Sin investigación e innovación Europa limita su futuro”.

En concreto, se trata de poner en valor la labor que se realiza en España en más de 60 centros de investigación, donde cada día se trabaja desde las semillas y las plantas para dar soluciones innovadoras a los problemas que nos plantean desde los diferentes eslabones de la cadena alimentaria.

Este trabajo constituye una inversión de cerca de 200 millones de euros al año en recursos humanos y herramientas para la mejora y desarrollo de variedades vegetales que respondan a las necesidades de agricultores, supermercados y consumidores. Variedades que sean eficientes en el uso del agua y resistentes a enfermedades, que se adapten a las cambiantes condiciones climáticas y que permitan un crecimiento sostenible de toda la cadena de valor.

“Estamos en el ahora o nunca, tenemos claro que no podemos dejar pasar ni un solo tren más de la innovación. Tenemos grandes retos, queremos y podemos afrontarlos y la sociedad debe conocer, valorar y apoyar todo lo que el sector alimentario hace cada día para llegar a su mesa con productos mejores, más sanos, más sostenibles y con una seguridad alimentaria como nunca habríamos imaginado” explica Antonio Villarroel, director general de Anove, quien añade: “trabajamos para el agricultor, buscando variedades resistentes a plagas y enfermedades. Con la globalización y como ha quedado demostrado en los últimos años con la pandemia del COVID, los virus y plagas viajan por todo el mundo, debemos desarrollar variedades resistentes a mayor velocidad para evitar pérdidas de cosechas y períodos de hambruna”.

Pero no sólo para ellos, también resalta Villarroel “debemos dar respuesta a los comercializadores que nos piden más variedad para los lineales de los supermercados, variedades que aguanten más tiempo, que no se estropeen en su viaje a cualquier parte del mundo. Y debemos dar respuesta a una sociedad con una población que no deja de crecer y quiere alimentarse de una manera saludable, asequible y segura”.

En 2050 seremos más de 9.000 millones de personas, que se tienen que vestir y alimentar de una forma saludable, y nosotros estamos dispuestos a hacerlo posible, pero para ello tenemos grandes retos que superar y necesitamos tener disponibles todas las técnicas existentes de mejora, para reducir los actuales plazos de desarrollo de una variedad en torno a 10 años y los costes de más de 1,5 millones de euros. Tenemos que dar respuestas rápidas y con un coste inferior, para poder seguir invirtiendo en innovación vegetal. Este año es clave para la mejora vegetal por el desarrollo regulatorio que ya se está debatiendo a nivel europeo. Queremos explicar y concienciar a la sociedad de por qué es necesaria nuestra actividad y los beneficios que aporta. Si el reto al que nos enfrentamos como sociedad ya es de por sí complicado, sin la mejora es imposible.

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