Esa es la principal conclusión de un artículo firmado por un grupo de investigadores del Departamento de Financiación e Investigación Comercial (UDI de Marketing) de la UAM, que ha sido recientemente publicado en la revista Food Quality and Preference.
Las marcas de distribuidor han alcanzado una calidad objetiva «similar» a la de las marcas de fabricante, un precio «competitivo» y la «lealtad y preferencia» de los consumidores, sin embargo, se desconoce si han conseguido que los consumidores «se identifiquen con ellas», han explicado los investigadores en un comunicado.
Ello se debe, en parte, a que los distribuidores han invertido poco en la comunicación de estas marcas y «han considerado suficiente la presencia de sus marcas propias en el establecimiento» a la hora de generar vínculos con los consumidores.
«La inversión en comunicación contribuye a generar notoriedad de marca, y los consumidores utilizan esta notoriedad de marca como garantía de calidad», han resumido los investigadores.
La investigación, basada en encuestas personales y modelos de ecuaciones estructurales, se realizó especialmente sobre productos de alimentación, donde las marcas de distribuidor han logrado una «importante participación en gran número de mercados».


