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El stock francés de patata para industria no supone una amenaza para la nueva

El aumento de la demanda ante la crisis del COVID-19 está dejando las cámaras vacías tanto en España como en Francia, de patata para el canal retail.

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patata nueva

La patata lavada es la elegida por los consumidores y aquella que está teniendo un buen desarrollo comercial en ambos países productores. De hecho, en Francia en el periodo del 24 de febrero hasta el 20 de marzo (el confinamiento fue declarado el día 17 de marzo) el aumento de las ventas fue de un 32% y del 23 de marzo al 19 de abril de un 30%, con respecto al mismo periodo del año anterior. A nivel global en Francia se espera un 4,4% más de volumen comercializado de patata fresca en la temporada (de 12 agosto 2019 a 19 abril 2020). Cada año se alcanza en Francia de media un volumen de 1,2 millones de toneladas de patata fresca (1 millón de tn de comercialización neta) comercializadas en los circuitos de distribución nacional y en la restauración fuera del hogar, según datos facilitados por Ali Karakoban, responsable de asuntos económicos e información de la cadena de CNIPT (Interprofesional de la Patata francesa), en declaraciones a la revista Mercados.

En España, por su parte, la demanda de patata desde el inicio del confinamiento también está siendo muy elevada debido al aumento del consumo de este producto básico. El desarrollo comercial y las perspectivas para la campaña de patata nueva, que está a un 35% de su transcurso, son por tanto muy positivas.

En todo este contexto, hay una patata que no está teniendo salida en el mercado, que es la patata sin lavar y para industria debido al cierre de la restauración. En España esta patata está obteniendo precios bajísimos y sin apenas salida y en Francia sucede igual, de hecho, hay un stock, confirmado por CNIPT, de 450.000 tn de patata sin contrato en sus cámaras. Es un fenómeno que se extiende a otros países europeos como Alemania y Holanda, que también tienen su patata para industria sin salida prácticamente.

Centrándonos en el caso francés, que es el que más puede influir de forma directa en el mercado español, el sector no parece estar muy preocupado al respecto: “Al ser variedades para industria, en principio este stock en Francia no nos afecta si no entran en el canal de patata nueva, es decir, en el retail básicamente, que es el canal que está funcionando durante esta crisis”, explica el presidente del sector de la patata de Asociafruit, Marco Román. “Es una patata sin buena presencia, sin lavar, sin demasiada calidad y aquella que no tenga contrato vinculado con la industria, debería dirigirse a la alimentación animal o bioenergía”, puntualiza.

Esto confirma que la patata nueva de calidad sí tiene salida y buen nivel de precios, siempre que la de industria no se vea redirigida erróneamente al mercado en fresco. Quizás la apertura paulatina del canal horeca en España vaya aliviando esta situación a los productores y comercializadores de patata para industria.

 

 

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