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Las fresas que nos hacen únicos

Especialistas en fresas, Grufesa cuenta con un producto diferenciado tras haber implementado un sistema de cultivo único y propio. Trabajan ahora por comunicar ese valor diferencial.

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Grufesa se embarcó hace ya un par de años en un ambicioso proyecto encaminado no sólo a satisfacer las necesidades y exigencias de sus clientes, la distribución, sino también las de los consumidores finales, quienes han incorporado a su vocabulario palabras como sanidad, nutrición y seguridad alimentaria, exigidas tanto o más que el sabor y el aroma.

Pero en Grufesa no se habla sólo de producción sin residuo. Su metodología de trabajo va más allá, es un concepto más global que busca la armonía y el equilibrio con el entorno. “Cultivamos con el máximo respeto a la fauna autóctona, empleando microorganismos beneficiosos que potencien una producción lo más natural y sostenible posible”, nos detalla Carlos Cumbreras, gerente de la firma, haciendo referencia tanto al proyecto Food Chain Partnership de Bayer, bajo el cual llevan trabajando varios años, con excelentes resultados, como al proyecto NN TT Abioagrín, bajo el cual diversas empresas de diferentes sectores, están investigando nuevos productos naturales que sustituyan a los fitosanitarios tradicionales en el control de enfermedades y plagas. “Son líneas de trabajo que nos permiten una mayor estabilidad en los mercados, con programas comerciales más regulares”, argumenta Cumbreras.

 

 Especialistas en fresa

A diferencia de lo que ocurre en el sector de las berries, donde la diversificación en fruta es hoy una práctica habitual, en Grufesa apuestan por el monocultivo, las fresas. “Queremos ser referentes en fresa y sólo podremos lograrlo si nos centramos exclusivamente en este cultivo que dominamos y que controlamos. Aunque existen otras berries que están en auge, la fresa sigue siendo la berry por excelencia y su mercado no para de crecer”, añade Cumbreras.

Lo que sí tienen claro en Grufesa es que esa especialización no les resta frente a sus competidores. Es un valor añadido que explotan y sobre el que se basa toda su política comercial. “Ahora es el momento de comunicar esa diferenciación, darle el valor que se merece”, explica Cumbreras.

Desde el punto de vista varietal, confían en los materiales precoces que hoy están al servicio del sector, al entender que llegar a los mercados en noviembre con fruta de calidad es una baza frente a otros países productores. “Sólo así podremos mantener el liderazgo en Europa, y abrir nuevos mercados”, añade el gerente. A este respecto, desde Grufesa están abiertos a nuevas posibilidades comerciales, más allá de los mercados tradicionales.

Estamos, pues, ante un claro ejemplo de que la especialización es una línea de negocio tan exitosa como la diversificación. La clave está en lograr un producto diferenciado. Grufesa lo ha conseguido desde el punto de vista agronómico, el reto ahora pasa por saber comunicar esos valores que les hacen únicos.

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