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La necesidad de ofrecer calidad condiciona a los viveros. CUNA DE PLATERO

A pesar de la diversificación que están llevando a cabo hacia otras berries, en Moguer Cuna de Platero mantienen estable su superficie de viveros de altura de plantas de fresas, donde ahora es también la calidad la que determina la selección varietal.

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El sector productor de Huelva ha tomado conciencia de que lo realmente importante es lograr la máxima calidad como elemento diferenciador. Porque al final es lo que salva o no una campaña. Para alcanzarla, hay multitud de factores que influyen, pero quizás el más concluyente sea la variedad elegida. Sin embargo, no existe un único material capaz de ofrecer esa calidad durante los casi 6 meses que dura la campaña de comercialización. El sector tiene que recurrir a un abanico de variedades, que ofrecen grados Brix, color, consistencia, vida postcosecha y productividad, pero cada una de ellas en un momento determinado. Una complementariedad varietal ya consolidada en los campos de Huelva, y que se refleja, por supuesto, en los viveros de altura de Castilla y León, donde se ha trasladado la necesidad de diferenciarse por calidad, lo que está determinando por lo tanto la elección varietal.

Hasta allí ponemos rumbo, y de la mano de Juan Cejudo, responsable técnico de Moguer Cuna de Platero, analizamos la distribución varietal de este vivero cooperativista, reparto al que se llega tras un consenso entre agricultores /socios y el departamento comercial: “Debe haber un equilibrio entre lo que nos demanda el mercado y lo que el productor necesita, que no es otra cosa que rentabilidad”, nos explica Cejudo. Se trata de una gestión muy diferente a la que encontramos en los viveros comerciales, y de la que tendremos ocasión de analizar en otros reportajes.

Con más de 55 millones de plantas de fresas y una superficie similar a la de años anteriores (106 hectáreas), en Cuna de Platero han apostado por variedades con mejor calidad en cada segmento, incrementando Primoris y Rábida, manteniendo Fortuna y Sabrina y reduciendo Splendor. “Hemos aumentado mucho la superficie de Primoris, de FNM, una variedad con fruta de muy buena calidad, con un manejo rústico tanto en viveros como en bajura, y muy demandada por los mercados”, nos apunta Cejudo.

En esta misma línea se encuentran otras variedades de FNM, quizás no con la precocidad que el sector desearía, pero sí con esa calidad de la que antes hablábamos. “Estamos realizando pruebas con otros materiales para determinar si adelantando la plantación podemos ganar al menos una semana en recolección. En el caso de Primoris, por ejemplo, con plantas de viveros de Polonia, donde el arranque se realiza una semana antes, adelantamos la plantación en bajura, y por tanto la comercialización en casi 10 días”, comenta el técnico.

Pero como hemos dicho anteriormente, al margen de hablar de precocidad o de variedades tardías, con las ventajas o desventajas que unas y otras tienen, el sector viverista necesita variedades que se definan por su calidad. Porque el momento en el que la fruta llega al mercado es importante, pero lo realmente determinante es que el consumidor encuentre una fresa diferente.

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