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La calidad, necesaria para alcanzar la excelencia en cítricos

El sector citrícola adolece de bajos precios en origen que debilitan su gran potencial como principal cultivo hortofrutícola español.

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La citricultura constituye la principal actividad frutícola española, con una superficie de cultivo que se sitúa en las 330.000 hectáreas y con un volumen de producción anual que ronda las 6.300.000 toneladas. La Comunidad Valenciana es la primera región productora representando el 52% de las naranjas y el 79% de las mandarinas, seguida por Andalucía con el 41% y el 14% respectivamente y la Región de Murcia, que lidera la producción de limones y pomelos con el 50% y 59% del volumen nacional.
A nivel mundial, España ocupa la sexta posición en producción de cítricos y lidera la exportación con casi 2.900.000 Tn, representando un porcentaje del 60% del volumen total cosechado, lo que supone unos ingresos brutos de unos 2.400 millones de euros anuales.
Pese a que estos datos reflejan la gran trascendencia de la citricultura española, demostrando que es uno de los más pujantes en cuestiones agrícolas, económicas y sociales (en cuanto a creación de empleo) de nuestro país, el sector se encuentra sumido en una crisis estructural derivada del hundimiento de los precios en origen, situados muy por debajo de los costes de producción. Además, la falta de liquidez, provocada por el generalizado retardo de varios meses en los cobros y los costes asociados al desarrollo de cada campaña, como son el incremento de la mano de obra durante la recolección y el pago de impuestos, empeoran la situación del sector.
Unas circunstancias que se ven agravadas en la comunidad andaluza, donde el crecimiento de la producción experimentado en los últimos años no ha venido acompañado de un desarrollo de las estructuras comerciales, capaces de gestionar la venta correcta de su producto. En este sentido, el director comercial de la empresa sevillana Primor, José Rodríguez, hace referencia en nuestro último número de Cítricos a la necesidad de adoptar nuevas estrategias: “La postura acomodada de que vengan a comprarnos ya no es válida y debemos cambiar de actitud”. Asimismo, la distribución varietal ha sido incorrecta, al no ajustarse a las condiciones de la zona, lo que ha afectado a la calidad del fruto provocando que los compradores miren a otros proveedores. Se ha intentado suplir esta carencia con volumen, lo que ha creado una situación de sobreproducción.
Ante esta realidad, trabajar en una concentración de la oferta que desemboque en estructuras productivas más eficaces es una de las líneas a seguir, como se ha apostado siempre desde la mayor cooperativa hortofrutícola, Anecoop, que obtuvo en el ejercicio 2012/2013 los mejores resultados productivos de su historia, como afirmó en una entrevista con nuestro medio su subdirector general, Francisco Borrás. Y es que, a pesar del desarrollo productivo de algunas regiones, la Comunidad Valenciana continúa siendo un referente del sector citrícola, y se sitúa un paso por delante en cuanto a estructuras comerciales, un nivel que esperamos no tarden en alcanzar otras zonas, dada la profesionalización y la apuesta en inversión que están experimentando en estos últimos años. Aunque sin lugar a dudas, la mejor estrategia es ofrecer siempre calidad, la cual nos hará diferenciarnos de terceros países que cada vez aumentan más sus producciones.

Campaña 2013/ 2014
Y es precisamente la calidad del producto la que se ha visto afectada en esta campaña, donde se ha registrado un menor calibre en la fruta y falta de color, además de un retraso en la recolección, debido a las altas temperaturas y a la ausencia de lluvias. El esfuerzo del propio sector durante el inicio de campaña se ha concentrado pues, en evitar que ciertos operadores comerciales inicien la cosecha sin que el fruto tenga la maduración suficiente y el color adecuado, ya que una recolección sin los estándares correctos a principios de campaña puede ser negativa para la posterior evolución comercial de la misma.
Sin embargo y por suerte, la llegada del frío a principios de diciembre reactivó la demanda en los mercados, produciéndose un giro en el comportamiento de la campaña que ayudó a alcanzar mejores resultados. Esperemos que el balance al cierre del ejercicio sea positivo.

Las mandarinas, el futuro
El consumo de la mandarina está aumentando en los últimos años y todos los estudios de mercado apuntan a que ésta seguirá siendo la tendencia, especialmente hacia variedades tardías y sin semillas. Esta fruta representa el 35% de la producción citrícola española con un volumen que alcanza los 2.000.000 de Tn, aunque para esta campaña se ha producido una merma del 20% por el menor calibre registrado en el inicio de la temporada. Un ejemplo de la importancia de esta fruta es el crecimiento en la demanda que ha registrado el tercer supermercado más importante de Rusia, Dixy, donde las ventas de mandarina se incrementaron de 2008 a 2012 en un 400%, convirtiéndose en la preferencia del consumidor ruso, que representa un mercado con gran potencial para España.

La Mancha Negra de Sudáfrica
Uno de los retos del sector es lograr que la Administración Europea amplíe la protección de sus cultivos ante el riesgo de las plagas foráneas, procedentes de terceros países productores. Fue el caso de la Mancha Negra y de Greening detectada en los productos de Sudáfrica durante la campaña de importación, para la que se solicitó el cierre de fronteras, sin éxito. Afortunadamente no afectó a nuestra producción pero pone sobre la mesa la necesidad de establecer políticas que defiendan la salud y el futuro de nuestros cultivos.n

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