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EL VETO RUSO. Medidas insuficientes y necesidad de nuevos mercados

Por Jose María Pozancos. Director de FEPEX.

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El veto a las frutas y hortalizas comunitarias anunciado por Rusia, el 7 de agosto, está teniendo graves consecuencias, ya que, por un lado, la Federación Rusa es el primer mercado no comunitario para el sector español y, por otro, la respuesta de la Comisión Europea no está siendo lo suficientemente eficaz para corregir el desequilibrio que se ha provocado en los mercados.

Desde el inicio de la crisis FEPEX instó a la CE a que se estableciera un régimen excepcional de retiradas, sin que se tuvieran en cuenta los límites en volumen y en valor establecidos en los programas operativos de las organizaciones de productores, abierto a los productores no asociados, ya fueran personas físicas o jurídicas, que retiraran a través de las organizaciones de productores, y financiado íntegramente por la Unión Europea. Teniendo en cuenta el valor y el volumen de la exportación de la Unión a Rusia, está medida tendría un coste presupuestario plenamente justificado y relativamente bajo en comparación con las graves consecuencias económicas que la crisis podía provocar. Las medidas que la Comisión Europea ha aprobado, no han estado en mi opinión bien diseñadas, lo que ha tenido como consecuencia que, por un lado, se haya realizado una aplicación poco rigurosa en algunos Estados Miembros y, por otro, hayan sido claramente insuficientes y en última instancia incluso discriminatorias.

Las primeras medidas adoptadas por la Comisión se limitaron al melocotón y nectarina y fueron insuficientes para corregir las graves perturbaciones existentes en los mercados, lo que provocó que la CE ampliara las medidas iniciales para autorizar, entre otras propuestas, las retiradas a otros destinos, además de la distribución gratuita. Esta respuesta inicial dejó fuera del ámbito de aplicación de las medidas excepcionales a otros productos que se encontraban en plena campaña, como ciruela, tomate y melón. Esta exclusión fue parcialmente corregida por la Comisión en un segundo Reglamento, el 932/2014, que ampliaba las medidas inicialmente previstas, ampliando las retiradas e incorporando la cosecha en verde y la renuncia a efectuar la cosecha, e incluyó otras frutas y hortalizas: tomates, zanahorias, coles, pimientos, coliflores y bróculi, pepinos, pepinillos, hongos, manzanas, peras, ciruelas, bayas, uva de mesa y kiwis, lista que no incluía todos los productos afectados. Posteriormente, se anunció el 10 de septiembre que se suspendían las medidas como consecuencia del fuerte volumen de retiradas realizado en algunos países, que en algunos productos era varias veces superior al total de la media de las exportaciones anuales de la UE a Rusia. El 16 de septiembre se presentó un nuevo proyecto de Reglamento que reformaba las ayudas a la retirada pero que, al no tener carácter retroactivo, penalizaba al sector español, que había aplicado las medidas con rigor.

Todas las retiradas desde el 4 de septiembre hasta el día 23, fecha de aplicación del nuevo Reglamento, quedan excluidas, decisión que FEPEX no considera válida porque previsiblemente el control de las retiradas realizadas en algunos Estados Miembros evidenciará que no se ha llegado al techo presupuestario asignado. Además, el nuevo Reglamento no incluye producciones de gran importancia social y económica en España, como las hortalizas de aire libre y el kaki. Del mismo modo la Comisión Europea debería priorizar la apertura de nuevos mercados para las producciones hortofrutícolas europeas, respaldando políticamente la negociación de los Estados Miembros o asumiendo un papel protagonista en los casos en que se de un claro desequilibrio en el poder de negociación por el reparto de  competencias existentes entre la Unión y los Estados Miembros.

La prohibición de importación en Rusia ha puesto de manifiesto dos cuestiones fundamentales pendientes de una solución eficaz. En primer lugar, la asimetría existente, entre la facilidad de acceso al mercado  comunitario y la dificultad para acceder al mercado de países terceros. Son necesarios nuevos mercados que minimicen impactos como el de la crisis rusa y permita diversificar el destino de nuestras exportaciones. En segundo lugar, una aplicación eficiente y eficaz de las medidas de gestión de crisis de mercado, lo que requiere su reforma.

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