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“El reto es conseguir clementinas puras para la segunda parte de la campaña”. ANECOOP

Anecoop comenzaba la campaña citrícola presentando en los mercados su clementina Clemensoon, una nueva variedad precoz que ha animado sin duda el interés de sus cooperativas socias por esta familia de producto, dejando patente la necesidad de nuevos materiales para la segunda parte de la campaña.

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El sector citrícola está inmerso en un sinfín de frentes abiertos, agronómicos y comerciales, que lo están poniendo contra las cuerdas, evidenciando la necesidad de cambios. La irrupción de nuevas variedades, protegidas en su mayoría, limitan el acceso a ellas por parte de muchos agricultores; la saturación de los mercados y la escasa rentabilidad que se obtiene por estos productos, son algunas de las causas que justifican el desencanto que encontramos durante nuestra visita a la principal zona de producción de nuestro país: Valencia.

Para tomar el pulso a esta realidad, nos reunimos con uno de los principales actores de este sector, Anecoop, concretamente con su subdirector general, Francisco Borrás, quien amablemente hace un alto en su apretada agenda para atendernos.

Para esta cooperativa de segundo grado, la realidad antes descrita no es ajena, está inmersa en ese día a día a través de las opiniones que les trasladan sus cooperativas socias, pero sigue confiando en las posibilidades comerciales de los cítricos, pues como nos dice Borrás: “desde noviembre hasta febrero, es España quien marca el ritmo comercial en Europa, por lo tanto tenemos mucho que decir y qué hacer aún, y somos responsables de todo lo que ocurre en los mercados durante este periodo”.

Debe por tanto el sector, como lo hacen desde la propia Anecoop, entonar el mea culpa, buscar acciones que les permitan ofrecer algo más a los mercados, y dejar de lado anquilosadas estructuras comerciales, que no aportan valor añadido.

Nuevas variedades

En este sentido, y aunque no es la solución a todos los problemas del sector, en Anecoop se confía plenamente en el desarrollo comercial de nuevas variedades, propias, como es el caso de la mandarina Clemensoon, que este año se estrenaba comercialmente, con muy buena respuesta por parte de los mercados. “Se trata de una clementina pura y como tal conserva todo su sabor, ofreciendo producción de calidad desde principios de septiembre hasta mediados de octubre”, nos explica Borrás, quien no duda en lanzar un reto a obtentores: lograr variedades de clementinas puras, no híbridos, en los meses de enero, febrero, marzo y abril.

Abrir nuevos mercados es otros de las grandes preocupaciones del sector. En este sentido, el subdirector general de Anecoop hace una dura recriminación a las administraciones nacionales, pero sobre todo, a las europeas, ante lo que desde Aneccop consideran una falta total de reciprocidad en las relaciones comerciales con terceros países. “En cierto modo, el veto ruso puede servir para abrir en el seno de la UE una profunda reflexión sobre la necesidad de lograr una apertura real de los mercados, que no es una cuestión de cada Estado Miembro ni de un producto determinado, sino una negociación conjunta que se debe abordar desde Bruselas”, nos expone Borrás, confiando en una mayor unión del sector para lograr este objetivo común.

Y es que Anecoop es un fiel reflejo de que esa unión es beneficiosa para todos. Crear estructuras firmes y con poder de negociación es precisamente lo que esta entidad le ofrece a sus cooperativas socias. De la mano de dos de ellas, Cooperativa Agro-Cítrica de Picassent y Cooperativa Vinícola de Llíria, conocemos cómo es el día a día de su trabajo con Anecoop, y las ventajas de pertenecer a esta gran familia.

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