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El ecológico en el centro del tablero

Las políticas europeas, las tendencias de consumo, las demandas medioambientales… todo apunta a una misma dirección: la agricultura ecológica, en un año en el que, además, el COVID-19 ha disparado la preocupación por la alimentación saludable.

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ecológico balance

La tormenta perfecta, en positivo, ha llegado para el sector ecológico. De registrar anualmente un crecimiento de consumo de un 8/10%, en este ejercicio se ha duplicado este porcentaje en los principales países de destino en Europa.

Sin ir más lejos, en los primeros meses de confinamiento y según Ecovalia (marzo y abril), el consumo creció un 45% a nivel general. Posteriormente, se mantuvo por encima del 30% y finalmente se ha estabilizado a final de año en un incremento del 20% con respecto al ejercicio anterior. Además, “todo apunta a que se mantendrá este nivel de consumo”, señala Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia. El incremento se ha registrado especialmente en las frutas y hortalizas y en los elaborados cárnicos.

Es por tanto una certeza que la crisis sanitaria ha disparado la preocupación por la salud y por el medio ambiente, y por tanto el consumo de producto ecológico; seis de cada diez españoles se gastan más dinero que antes de la pandemia en alimentos bio y “real food” o comida poco procesada, como apuntaba la directora de la consultora Nielsen para España y Portugal, Patricia Daimiel, en el foro Datagri 2020. En España, se ha logrado superar el gasto de 50 euros por persona y año, cuando el año pasado eran 46,6 €.

El ecológico es un mercado que mueve 550 millones de euros anuales, un 17 % más en valor que en los doce meses anteriores.

Con todos estos datos, “actualmente, el consumo y la producción van desacompasados”, de tal forma que para Ecovalia, el ritmo de crecimiento del consumo no responde al de la producción, que este año solo se ha incrementado en nuestro país en un 3,5%, según el Ministerio. Por tanto, ven la necesidad de seguir aumentando la superficie ecológica para poder responder adecuadamente a la demanda:

“Vemos con preocupación la entrada de producto de fuera de la UE para suplir nuestra falta de oferta, que es claramente insuficiente”. Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia.

“En Europa tenemos un déficit estructural y esto podía llevar a tener que importar de otros productos del mundo, por lo que la estrategia Farm to Fork es necesaria para posicionarnos”. Miguel Ángel de Porras, coordinador de Fibl (Research Institute of Organic Agriculture) en Europa.

Cifras clave
2.246.000 ha, 9,3% de la superficie agraria útil en España.
4,5% de frutas y hortalizas frescas.
Primer productor de la UE y cuarto del mundo.
16,8% de la superficie ecológica europea.
550.000.000 € anuales.

FARM TO FORK
Ante esta estrategia, Concepción Fabeiro, presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) sentencia: “La agricultura de futuro será ecológica o no será. El Pacto Verde y la estrategia Farm to Fork es la línea de trabajo de Bruselas que está poniendo al ecológico en el centro de la mesa y el sector lo aplaude. Según datos de 2019, la superficie europea alcanza el 13% de cultivo ecológico, principalmente de cereales y legumbres, seguido del olivar (15%) y vegetales (menos de un 10%). Por tanto, “a las frutas y hortalizas les queda mucho recorrido, aunque está creciendo mucho en los últimos años como bien se puede ver en Almería”, comenta De Porras.

España representa el 16,8% de la superficie ecológica europea con 2.246.000 ha del total: 13.400.000 ha, posicionándose como el principal productor de ecológico, seguido de Francia e Italia. “Se espera un importante crecimiento para alcanzar el 25% impuesto para 2030 y se intentará reducir la brecha existente del desarrollo bio entre el este y el oeste de Europa”, señala el coordinador europeo de Fibl.

LA CRISIS ECONÓMICA NO SERÁ UN FRENO
Prueba de ello es que los años más fuertes de la crisis anterior, de 2008 a 2013 fue cuando más creció la producción bio en España, al ser un cultivo que aporta un valor diferencial y cierta estabilidad en los precios, por lo que, en una crisis de salud como esta, saldrá incluso fortalecida, como los datos están demostrando.

Otro de los puntos a favor de la situación actual, es que se haya retrasado la entrada en vigor de la nueva normativa europea de ecológico a 2022 para dar más tiempo a los operadores a adaptarse. Con todo ello, los retos ahora son obtener una mayor inversión en ayudas para que los productores puedan transformar sus tierras a bio en cada vez mayor medida, así como en campañas de promoción específicas, para que el consumo continúe esta senda positiva de crecimiento, nunca antes alcanzada.

Confianza en el sello
Algunas noticias han destapado casos de producción ecológica que finalmente no lo era y eso da lugar a plantearse si el sistema de certificación es de confianza. Según Ecovalia lo es absolutamente: “Hemos pasado una operación antifraude alimentario de Interpol con una cifra por debajo de 0,01% de fraude; todos los años se suspenden y retiran certificaciones a agricultores, por lo que el sistema funciona”.

Crecimiento del sector ecológico en 2020 en España:
• Crece un 20% el nivel de consumo.
• Supera los 50€ de gasto por persona/año.
• Superficie: +3,5%.

¿Y CUÁL ES LA VISIÓN DE LOS PRODUCTORES?

El boniato, un desastre
Jean Claude Mathaly, Gerente de Cortijo Bio
“Este año se han podido distinguir dos etapas, durante el confinamiento y después, que han sido muy complicadas. Es cierto que mientras estábamos confinados, a nivel general hubo un repunte de la demanda de todos los productos, aunque con el sobrecoste de la implantación de medidas y demás no influyó mucho en los resultados, y este crecimiento se hundió después. Al menos en el caso del boniato, que está atravesando la peor campaña que conocemos. Hay más oferta que demanda y a nivel climatológico las lluvias de los últimos meses no han acompañado en la calidad. Además, el problema es que dependemos de lo que suceda en cada país, que es muy cambiante, por semana, según esté confinado o no, hostelería… Vivimos al día. Por si fuera poco, no hay industria, uno de los principales canales de destino de este producto, por lo que el balance es un desastre. A todo esto, se suma la guerra de precios que hay en general, perjudicando gravemente las cotizaciones.

La hortícolas, en una espiral de precios bajos
Fernando Martín, gerente de Bioprocam
“Menos las frutas tropicales cuyas cotizaciones han sido buenas, con una campaña aceptable, el resto de nuestros productos ecológicos han tenido precios bajos todo el año. Pepino, tomate, berenjena, calabacín, judía… Incluso en enero y febrero, que suelen ser meses buenos, fueron peores que otros años. Especialmente nuestro producto principal, el pepino ecológico, ha tenido unos resultados pésimos. Exceptuando los meses de confinamiento duro de marzo y abril, que se registró más demanda, el mercado ha estado muy parado en general por la menor actividad del canal Horeca. La sobreproducción en determinados momentos de la campaña debido a la climatología también ha sido la causante de esta situación”.

Una visión positiva
Adolfo García, gerente de Camposeven
“El consumo de productos bio tiene una tendencia al alza en general y en España especialmente; además, creo que seguirá aumentando porque responde a las demandas actuales en cuestiones de salud y medio ambiente. Sin ir más lejos, en Camposeven hemos experimentado un importante crecimiento en los países nórdicos, donde existe una cultura de consumo de este tipo de productos ‘envidiable’, y donde esperan seguir aumentando su nivel de ventas. Al final, el ecológico es una forma de vida y la gente conoce cada vez más sus beneficios para la naturaleza y para ellos mismos”.

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