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Desalación: situación actual y retos de futuro

España cuenta con cerca de 800 desaladoras, pero su rendimiento apenas ha superado el 16% en las últimas dos décadas, debido al elevado precio del metro cúbico del agua desalada. Aunque en los últimos años su uso está aumentando debido a la sequía, la solución pasa por incrementar las inversiones en I+D para mejorar la tecnología que abarate el coste e integre el empleo de energías renovables para que esta alternativa sea 100% sostenible.

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La situación de escasez de agua que padece el sector agrícola español, provocada por la sequía persistente de los últimos años, se está viendo agravada por los efectos del cambio climático. Los embalses se encuentran al 50,48%, según los últimos datos disponibles (22 de enero de 2024) y aunque el nivel ha aumentado un 5,23% en comparación con la semana anterior, gracias a las últimas lluvias registradas, se encuentran por debajo del porcentaje que tenían hace un año, cuando estaban al 50,92%. Pero, para ver el problema con la suficiente perspectiva, hay que remontarse una década, cuando el nivel de agua embalsada era del 56%, lo que significa que ha disminuido en casi un 5,5% en este periodo, coincidiendo con el agravamiento de los vaivenes climáticos.

El sur y el este de la península continúan siendo los territorios más afectados ante este problema. El nivel de los embalses en Andalucía se encuentra al 21,95% frente al 29,62% de la misma semana de 2023 y un 51,25% de hace diez años; la Región de Murcia, con el 25,68%, idéntico porcentaje que en la misma semana de 2023 y un 28,45% hace una década; Castilla-La Mancha, que registra el 34,5%, mientras el año pasado era del 38,55% y hace diez años, del 35,77%; y la Comunidad Valenciana, que presenta el 39,42% frente al 55,98% del año pasado y el 45,58% de hace diez años.

Ante esta situación, además de optimizar los recursos hídricos disponibles, los expertos abogan por aprovechar todas las alternativas posibles. Entre ellas, destacan la necesidad de aumentar el uso de las aguas depuradas, así como la inversión en infraestructuras para la desalación de agua de mar. Esta última opción, sin embargo, aún tiene un gran reto pendiente: abaratar el precio del agua desalada, para lo que es necesario continuar avanzando y mejorando en el desarrollo de las tecnologías y los procesos necesarios para obtener agua dulce, además, de forma sostenible y respetuosa con el medioambiente.

En la actualidad, España cuenta con cerca de 800 desaladoras, según los datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR). Aunque nuestro país es uno de los que posee mayor capacidad de desalación en el mundo y dispone de empresas líderes en el desarrollo y la tecnología necesarias para el funcionamiento de estas plantas, los datos revelan que en los últimos 20 años, apenas se ha superado el 16% de su capacidad y sólo se ha incrementado en los últimos años debido a la gravedad de la sequía y a las subvenciones (alrededor del 50% del coste) otorgadas a los regantes para abaratar el precio del metro cúbico, que se encuentra en torno a un euro el metro cúbico.

Obtener agua desalada más barata pasa por continuar avanzando en los procesos y la tecnología. Ya se están dando pasos firmes en ese camino, pero aún queda un largo trecho por recorrer, para lo que es necesaria una mayor inversión pública, en colaboración con la iniciativa privada, tanto en I+D como en infraestructuras, ya sean las propias plantas de desalación como las canalizaciones para distribuir el agua dulce generada.

El otro gran reto: salvaguardar el medioambiente

Por un lado, hay que resolver el vertido de salmueras de rechazo con alta concentración de contaminantes y nitratos, que provoca problemas medioambientales como procesos de eutrofización, es decir, el crecimiento excesivo de materia orgánica que provoca un aumento acelerado de algas y otras plantas que cubren la superficie del agua afectando al ecosistema.

Por otro, los sistemas de desalinización, tanto de membrana como de tecnología térmica, tienen un elevado consumo energético que se abastece de combustibles fósiles, contribuyendo a la emisión de gases de efecto invernadero. En este sentido, para resolver ambos problemas, ha surgido la estrategia de vertido cero o mínimo de líquidos, una alternativa de gestión de salmueras que se basa en la recuperación de más del 90% de la fracción de agua dulce y sales, pudiendo ser revalorizadas.

Así lo explican los profesores Amanda Prado de Nicolás, Ángel Molina-García, Juan Tomás García-Bermejo y Francisco Vera-García, de la Universidad Politécnica de Cartagena (Murcia), en una investigación recientemente publicada, que recoge que ya hay plantas desaladoras de vertido cero que incorporan energías renovables para suministrar la energía necesaria, haciendo de la desalación un proceso totalmente sostenible y respetuoso con el medioambiente. También señalan que hay desaladoras de vertido de líquidos cero alimentadas por energías renovables, aunque reconocen que aún están “en una fase inmadura”.

En su investigación, titulada ‘Desalination, minimal and zero liquid discharge powered by renewable energy sources: Current status and future perspectives’ (en español, ‘Desalación, vertido mínimo y nulo de líquidos alimentada por fuentes de energía renovables: situación actual y perspectivas de futuro’), estos expertos de la Universidad Politécnica de Cartagena analizan el importante potencial que posee la combinación de diferentes energías renovables con las tecnologías de desalinización más desarrolladas y eficientes. Además, concluyen que es necesaria una evaluación integral de la viabilidad técnica, ambiental y económica de integrar las fuentes de energía renovables en las plantas desalinizadoras de vertidos líquidos cero, para optimizar el diseño y la operación de cada sistema. También afirman que se deben superar las limitaciones actuales, lo que requerirá investigación e innovación continuas para mejorar la eficiencia energética, optimizar las estrategias de gestión de salmueras, explorar procesos de desalinización alternativos y facilitar la integración de fuentes de energía renovables para reducir el impacto ambiental y los costes generales.

Tres nuevas desaladoras a la vista

El Gobierno anunció a mediados de 2023 un paquete de medidas para luchar contra la sequía en España que contemplaba la construcción de tres nuevas plantas desaladoras en Andalucía y Cataluña, dos de las comunidades más castigadas por la escasez de recursos hídricos. También, se dio luz verde a la Sociedad Estatal de Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) para licitar la construcción de nuevas plantas desalinizadoras alimentadas por parques solares fotovoltaicos.

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