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Retos de la internacionalización fuera de Europa ANECOOP

Joan Mir, Director General de Anecoop.

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Sin duda, el primer gran reto que se plantea para internacionalizarse, es superar todas las barreras logísticas, arancelarias y fitosanitarias que, en el caso de algunos países, son extremadamente rígidas. En este sentido, la principal problemática es la falta de reciprocidad entre la Unión Europea y algunos países, como por ejemplo EEUU, Canadá, Japón, Australia, Corea del Sur, China y Nueva Zelanda, que exigen el cumplimiento de un estricto protocolo a las importaciones por producto y por país de procedencia, y desde los que, sin embargo, puede entrar producto en la UE si se cumple con el reglamento 2000/29/EC.

La solución implica tanto una mejora en la gestión como un mayor apoyo institucional para defender el criterio de reciprocidad y que los países comunitarios estemos en igualdad de condiciones que otros para la importación-exportación de productos.

En este escenario, el segundo reto es intentar entrar en mercados no tradicionales con potencial para consumir nuestros productos y dar a conocer nuestras frutas y hortalizas al consumidor final, atendiendo a una serie de criterios socioeconómicos y culturales conforme al entorno de cada país. Al fin y al cabo, el 93% de los consumidores potenciales está fuera de las fronteras de la UE-27.

Es importante ser consciente de que las tendencias apuntan hacia una mayor vigilancia de la seguridad alimentaria y medioambiental, lo que nos obligará a tomar más medidas de transparencia y trazabilidad, y hacia la búsqueda de precios más competitivos, algo que será determinante en la mayoría de mercados. Asimismo, es necesario cambiar el “chip” en el ámbito de la producción para adecuarnos a los distintos destinos, según se trate de países desarrollados o emergentes: nuevos productos y propuestas de valor en el caso de los primeros, o productos menos sofisticados para los segundos. Por último, existe en la mayoría de países una creciente preocupación por la vertiente social de la producción, es decir, en qué condiciones sociales se ha trabajado, y esto creo que es una ventaja muy importante para los productos españoles.

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