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“La concentración nos permitiría defender mejor al sector”

El sector productor y comercializador de tomate almeriense es líder en sistemas y estructuras de producción. También está avanzando en la concentración de la oferta, movimientos empresariales que según Francisco Góngora, presidente de Hortyfruta, ayudaría a defender mejor los intereses de todo el sector.

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España es el segundo proveedor de tomate de la UE después de Países Bajos y seguido por Marruecos. Para diferenciarse de esta competencia, ¿cuál cree que deben ser las directrices a seguir por el sector? 

Partiendo de que hay muchas variables que no se pueden controlar, lo que sí está en nuestras manos es ofrecer un producto de calidad y con unas normas de seguridad que cumplimos con creces. Y para avanzar en este sentido, tenemos que seguir trabajando en el control biológico, ya que el consumidor así lo reclama, y los productores de tomate lo saben. En la campaña 2012/2013 en Almería, con los datos oficiales en la mano, se alcanzaron las 7.350 has. de cultivo de tomate bajo control biológico, y para esta campaña 2013-2014, los datos provisionales nos señalan 8.820 has, casi 1.500 has más. Unas cifras muy prometedoras que demuestran la implicación de los agricultores en la protección del medio ambiente. Y es lo que está diferenciando nuestra agricultura. Pero vamos más allá, y no solo el control biológico nos diferencia del Sur, sino también la calidad de nuestros productos que cuentan con estrictos sistemas de trazabilidad y control. Tenemos uno de los mejores sistemas de calidad implantados en el sector hortofrutícola andaluz.

 

Y en cuanto a las estructuras productivas, ¿también sois líderes?

Cada día se modernizan más. En general, los invernaderos de Andalucía cuentan con sistemas de producción muy efectivos, con una optimización máxima del agua en los sistemas de riego, sistemas de ventilación mecanizados por ordenador, instalación de dobles puertas que los hermetizan, humificadores para mantener el nivel de humedad que las plantas precisan para ofrecer más rendimiento. Los invernaderos de última generación que actualmente se construyen están totalmente automatizados, donde se miden la temperatura, humedad y luz del interior, manteniendo estas variables según los parámetros que cada planta necesita para crecer y desarrollarse dando unas producciones altísimas, tanto en cantidad como en calidad.

 

Contamos pues con sistemas de producción punteros, pero las estructuras empresariales que encontramos hoy en el campo andaluz, ¿son las adecuadas?

Ahí el sector tiene una asignatura pendiente, y más concretamente en la concentración de la oferta, pues podría dar mayor fuerza a los agricultores de cara a la defensa del sector, de sus producciones y por lo tanto de la cotización de sus productos. Ha habido importantes uniones entre cooperativas, y gracias a ellas, esas entidades son hoy líderes en la comercialización de frutas y hortalizas en Andalucía. Creo que aún podría haber más movimientos empresariales de este tipo, y aunque soy consciente de la necesidad de llevarlas a cabo, también reconozco que es difícil.

 

Con respecto a la campaña que acabamos de cerrar,
¿cree que una mayor planificación del cultivo podría haber evitado el sabor agridulce con el que el sector
ha cerrado el ejercicio?

La planificación en los cultivos es muy importante, y me consta que se realiza. Pero lo que realmente origina que haya puntas de producción en origen y como consecuencia fuertes fluctuaciones en los precios, a la baja, es la entrada sin control de producciones de otros orígenes extracomunitarios con los que existen acuerdos y no se respetan. Es ese el mayor problema que existe.

 

A este respecto, ¿qué va a suponer para el sector almeriense la modificación de los precios de entrada de producto a la UE?

Más allá de lo que la nueva reglamentación marque, lo realmente interesante para el sector será el hecho de que se respeten escrupulosamente, tanto en esos precios como en los contingentes. De qué vale fijar tales conceptos si luego no se cumplen. Evidentemente los países terceros en general y Marruecos en particular, tratan de introducir algunas modificaciones cada ejercicio en función de cómo le haya ido la campaña anterior como mecanismo de protesta recurrente y siempre tratando de presionar como moneda de cambio sobre acuerdos vigentes o por negociar en otros sectores. Cuanto más bajo sea el precio de referencia de entrada fijado, más incidencia negativa tendrá sobre los precios finales de nuestros productos, pero insisto, lo importante, sea el que sea, es que se respete.

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