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El protagonismo de las infraestructuras. PRIMAFLOR

En Primaflor han sabido segmentar sus dos líneas de negocio, I Gama y ensaladas preparadas, dando a cada una la importancia que se merece, con centrales en exclusiva para cada una de ellas. Visitamos sus instalaciones para comprobar in situ otro valor diferenciador de esta entidad: la gestión en sus almacenes.

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En nuestra edición de abril, en el reportaje titulado “Primaflor pone en valor la I Gama”, pudimos comprobar cómo es posible presentar productos innovadores desarrollando un cuidadoso trabajo en el campo, implementándolo con un packaging atractivo y con valor añadido. Pero ¿qué papel juegan las centrales hortofrutícolas en este proceso, qué aporta su paso por una línea de manipulación, cámaras y un control de calidad? Os descubrimos en este reportaje los procesos que se llevan a cabo en las instalaciones de Primaflor, situadas en Pulpí y en Las Canalejas, a escasos 5 kms, con una capacidad total de 20.000 Tn al año.

En plena localidad de Pulpí nos encontramos la central principal de Primaflor. Con más de 16.350 m2, en ella se desarrolla toda la labor de manipulación, envasado, enfriamiento y expedición de los productos de I Gama: Iceberg, Cogollos, Romanas y productos chinos. Junto a Antonio Ponce, encargado de confección, y acompañado por Carlos Barranco y María Glover, miembros del Dpto. de Marketing, recorremos las instalaciones, en un circuito similar al que realiza el producto. «En plena campaña, recibimos diariamente en torno a 500.000 piezas de Iceberg y unas 350.000 de cogollos, quedando listas para la expedición esa misma tarde», nos explica Ponce.

Somos testigos del frenético ritmo de trabajo que aquí se vive. Más de 350 empleados, totalmente coordinados en secciones muy delimitadas: recepción de campo, sala de manipulación, control de calidad y almacenamiento en cámaras frigoríficas. «La lechuga Iceberg ya viene embolsada desde el campo, por lo que aquí tan solo verificamos el calibre, seleccionamos piezas al azar para comprobar que se cumplen las exigencias que nos han marcado los clientes», añade el encargado.

Una vez se encuentra el producto en los palets, segmentados igualmente por tipos de presentación, formatos y calibres, este pasa a túneles de enfriamiento rápido, llamados vacuum cooling, y de ahí a las cámaras para posteriormente cargar la mercancía en los camiones. Se trata de un proceso rápido, dinámico y muy coordinado con el campo.

Ensaladas preparadas

Pero si riguroso es el control y trabajo en la central de Pulpí, más lo es en las instalaciones de Las Canalejas, (Cuevas de Almanzora). Dedicada exclusivamente a la manipulación y embolsado de ensaladas preparadas (12.000 m2), aquí, por normativa, la visita la realizamos por una pasarela donde, a través de ventanales, podemos seguir todo el proceso: salas asépticas, donde casi todo el trabajo está mecanizado con líneas de alta tecnología y seguridad, controlando hasta el último detalle. «Las Ensaladas preparadas, por la que apostamos desde hace 15 años, nos ha permitido dar un salto cualitativo y cuantitativo, pues se trata de un segmento de negocio muy dinámico», apunta Carlos Barranco, quien nos avanza que en los próximos meses, la entidad presentará nuevos productos.

Como hemos dicho al principio, la calidad comienza en el campo, con una buena materia prima de calidad y bien gestionada, pero debe continuar en el almacén, que es dónde una empresa puede y debe imprimir también su sello diferenciador.

 

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