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“Con China es muy difícil competir”

El sector del ajo español y en concreto empresas como La Abuela Carmen, han realizado un gran esfuerzo en la diversificación e innovación para infundir a su producto el tan perseguido valor añadido que le posicione en el mercado, sin embargo, la competencia procedente de China no sólo les resta cuota de mercado en fresco, sino también en producto transformado.

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La Abuela Carmen, empresa situada en la cuna del cultivo del ajo en Andalucía, Montalbán (Córdoba), cuenta con una trayectoria de más de 25 años en el sector. Disponen de una extensión de unas 300 hectáreas propias a las que se suman otras 200 de agricultores asociados, divididas entre ajo morado, temprano y blanco California principalmente.

Su producción se destina en un 80% a la exportación, para la que han ido adaptando sus formatos según las exigencias de los clientes europeos, en la búsqueda del valor añadido que logre diferenciarlos de la competencia. En este sentido, han apostado por la innovación, diversificando su producto en diferentes líneas de ajo procesado: ajo en pasta, congelado, frito, envasado a las finas hierbas, en bulbo… Y desde hace poco tiempo ajo negro, un ambicioso proyecto que está atrayendo la atención de los consumidores y de la restauración por sus propiedades culinarias y beneficiosas para la salud.

Las distintas líneas de diversificación del ajo representan el 15% del volumen de la firma, y le otorgan una posición de diferenciación en el mercado. Sin embargo, desde la entidad, su director general, Manuel Vaquero, asegura que se ven gravemente amenazados por la competencia de China.

 

 El gigante asiático

China representa el 85% de la producción mundial de ajo, y no sólo acapara gran parte de la cuota de mercado en el segmento
fresco, sino que también supone una fuerte competencia en ajo procesado. “Mientras que la importación de ajo fresco tiene un coste
para los comercializadores chinos de 1,2€/Kg (a partir de los 37 millones de kilos que pueden entrar en la UE sin aranceles), el procesado no cuenta con ningún tipo de barrera arancelaria, por lo que resulta aún más complicado adquirir un buen posicionamiento en esta industria, porque con China es muy difícil competir”.  Así, esta competencia frena la proyección de empresas como La Abuela Carmen, que se encuentra constantemente innovando en un sector que no está suficientemente protegido por las políticas arancelarias.w

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