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Fundación Ingenio: “Vamos a interponer acciones legales por las calumnias al sector”

La directora de la Fundación Ingenio, Natalia Corbalán afirma que la agricultura de la Región de Murcia es parte del problema de la crisis que se está viviendo en el Mar Menor aunque defiende que tiene que ser parte de la solución.

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Este artículo fue publicado originalmente en La Opinión de Murcia.

Le ha tocado defender a un sector señalado como la principal causa de la crisis medioambiental del Mar Menor. Natalia Corbalán, directora de la Fundación Ingenio, no esconde que la agricultura murciana es «parte del problema», pero por eso mismo insiste en que también ha de ser «parte de la solución».

¿Quién hay detrás de la Fundación Ingenio?

Hay 45 empresas, principalmente cooperativas y sociedades agrarias de transformación, formadas por pequeños y medianos agricultores. Empresas mercantiles son las que menos.

¿Por qué hacía falta una fundación así en la Región?

El Campo de Cartagena necesita un cambio cultural para adaptarse a las nuevas formas porque lo pide la UE y el ciudadano. Necesitamos agricultores que puedan producir minimizando impactos en el medio.

Se les tacha de ser el ‘lobby’ de la agroindustria.

Hay un problema con esa palabra en España. El ‘lobby’ está muy implantado en Reino Unido y en centro Europa. Pero sí, estamos inscritos en el Registro de Transparencia de la UE. Los grupos de interés ayudamos a los gobiernos y a las administraciones a legislar. El político no conoce cómo funcionan todas las actividades y tiene que asesorarse. No hay nada de malo en eso; es más, cada sector tiene el suyo: los empresarios del metal, los farmacéuticos… Y también los ecologistas. Nosotros ponemos en valor la producción de alimentos a través de una agricultura familiar, sostenible e innovadora.

“No recibimos ni un euro de financiación pública, no como los ecologistas”

¿Y por qué cree que les atacan los ecologistas? ¿Están ustedes influenciados por el Gobierno regional o por el PP?

La Fundación está íntegramente financiada por las cuotas patronales. No recibimos ni un solo euro de financiación pública. No pueden decir lo mismo los hiperfinanciados grupos ecologistas, que también son un ‘lobby’, y mucho más potente que el mío. Ahora bien, si un partido político apoya mis tesis, podremos converger.

¿Tienen claro de quiénes son las competencias para hacer cada cosa? Nuestros gobernantes se las tiran a la cara.

La guerra competencial nos ha traído hasta aquí. Desde la Fundación vamos a encargar un estudio, al más alto nivel jurídico, que delimite de una vez por todas de quién son las competencias. Que no nos engañen más, queremos arrojar luz.

“Vamos a interponer acciones legales por las calumnias a nuestro sector”

Están recibiendo muchos ataques, ¿piensan defenderse?

Estamos en vías de encargar un informe económico del daño que está sufriendo nuestra actividad por las calumnias vertidas. Después, interpondremos las acciones legales que correspondan.

¿Y qué hay del Movimiento Ecologismo y Sociedad?

En el Mar Menor no sobra nadie, ni los hoteles, ni los restaurantes, ni la agricultura ni los deportes náuticos. Lo que faltan son infraestructuras. Este movimiento busca atraer a otros sectores porque entre todos hemos causado el problema. El Mar Menor es un fracaso colectivo y nos pone en evidencia. Vamos a dejar de señalarnos y ponernos un chaleco verde, como hicieron los chalecos amarillos en Francia, y reivindicar que queremos convivir con el Mar Menor.

Los chalecos amarillos la liaron…

Ya veremos qué pasa con los chalecos verdes.

El Gobierno de España tiene un concepto de transición ecológica distinto al suyo.

Imponen una transición ideológica y no nos dan tiempo a adaptarnos. Hay que dar ayudas, financiación y tiempo.

¿Cómo nos adaptamos?

Todo tiene un denominador común: tecnificación e innovación para ser sostenibles.

¿Hablamos de cambiar el modelo de producción?

Hablamos de adaptarlo. De una década para acá se están haciendo las cosas distintas, pero siempre hay margen para la mejora. La fertirrigación (riego por goteo) es esencial y el 98% del Campo de Cartagena aplica así los fertilizantes. Por otro lado, los agricultores han puesto en marcha las cátedras de Agricultura Sostenible y de Trasvase y Sostenibilidad.

Pero estos avances no han impedido una nueva crisis medioambiental en el Mar Menor.

Ya hay una ley que es altamente restrictiva y que los agricultores están cumpliendo a rajatabla.

Que no les gusta nada.

Porque no va al foco del problema. Obvia las infraestructuras que hay que hacer y , sin embargo, culpabiliza a la agricultura como principal responsable. La crisis del Mar Menor es multifactorial.

Pero la agricultura intensiva tiene un papel importante en la contaminación.

No lo voy a negar, pero no es el origen y la única causa. Se están haciendo cosas para evitar su incidencia en el Mar Menor. Hoy en día, el origen está en el agua subterránea contenida en el acuífero cuaternario con nutrientes y nitratos. Y también contiene sustancias que provienen de residuos humanos.

“Vamos a encargar un estudio que delimite de una vez por todas de quién son las competencias”

Por eso creen que habría que vaciarlo.

No es que lo creamos, es que es lo que están diciendo los científicos. Hay que extraer ese agua con urgencia.

¿Cómo debería hacerse?

Es curioso, pero la solución está en la agricultura. El Campo de Cartagena tiene muchos pozos ya hechos con sus desalobradoras particulares. Hay que ponerlos en funcionamiento, los que sean legales, para que extraigan ese agua del acuífero y pueda seguir un proceso de desnitrificación y desalobración. Después habría que limpiar el rechazo, el elemento contaminante de ese agua, que es lo que daña el Mar Menor, y conducirlo con un emisario al Mediterráneo, con todas las premisas medioambientales para no dañar el otro mar. Estaba aprobado en el Plan Vertido Cero.

Esta medida es parte del Anillo Protector del Mar Menor.

Sí, este plan, que creemos que es la única solución, tiene tres ejes: acciones para contener el agua superficial, otras para contener el agua subterránea y la agricultura sostenible de precisión. Los técnicos y científicos ya han declarado que, aunque se suspendiera toda la agricultura del Campo de Cartagena, durante veinte años seguiría entrando agua con nutrientes y fosfatos por el acuífero. Porque todo ese caudal no es de la agricultura actual, no son vertidos, sino que es contaminación histórica.

¿Le han presentado esta solución a la ministra?

Le hemos solicitado tres reuniones y todas han sido desatendidas. Si soy parte del problema, también quiero ser parte de la solución y, además, yo también formo parte de la transición ecológica. Que no venga a Murcia y se reúna solo con ANSE. Le queremos presentar nuestra solución integral, porque las suyas son a muy largo plazo. Nosotros tenemos a un enfermo con cáncer de pulmón y la ministra quiere hablar de políticas de prevención del tabaquismo.

Vox cree que debería ampliarse la zona de regadío en Murcia. ¿Y ustedes?

Mientras sea legal, lo recibimos de buen grado. Lo que hay que hacer es luchar contra los regadíos ilegales. Nunca vamos a amparar conductas al margen de la ley.

Una agricultora sin tierra: “Me voy a morir haciendo pedagogía de esto”

Natalia Corbalán se describe a sí misma como una «agricultora sin tierra». Criada en una zona rural de Granada, su familia siempre le inculcó «que lo que tiene verdadero valor es lo que sale de la tierra, lo que nos comemos en el plato todos los días».

Defiende con vehemencia al sector primario y los puestos de trabajo que hay detrás: «A un abogado o a un arquitecto lo puedes necesitar una vez en la vida, pero a un agricultor lo necesitas tres veces al día».

La directora de la Fundación Ingenio insiste en que «no podemos convertir a la Región en un secarral», y pone el ejemplo de 2020: «Mañana, si viene otra pandemia, ¿quién va a llenar los lineales de los supermercados? No seamos tan inconscientes, no ya de pegarnos un tiro en el pie, sino en la cabeza, porque nos arrepentiremos».

Cree que el problema tiene solución, pero antes hay que sacar a la laguna «del binomio política-ecologismo». Y para eso «hay que hacer mucha pedagogía», pero adelanta que se va «a morir haciéndola».

Fuente: La Opinión de Murcia

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