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Mercadona no entra en la guerra de precios sino de calidad

Ya en 2021 Juan Roig avanzó que no entraría en la guerra de precios de entonces, sino en una guerra de calidad, en la que continúa inmerso y prevé continuar en los próximos años, buscando la competitividad a través de una mayor eficiencia de sus procesos.

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Combatir la inflación. En 2021 la compañía decidió no trasladar a sus clientes las subidas de costes derivadas del incremento de precios de las materias primas en origen, el transporte y los precios industriales, que han tenido un impacto de 100 millones de euros en su margen operativo, y que ha provocado un descenso del 6% del beneficio neto. El año 2022, por su parte, “está siendo muy difícil, el escenario inflacionista actual se está reflejando en la compañía y va a suponer un incremento en sus gastos de más de 500 millones de euros”, señaló Juan Roig en rueda de prensa el pasado 15 de marzo. Para minimizar este impacto, Mercadona seguirá apostando por la productividad y eficiencia en cada uno de los procesos para dominar los costes y ser cada vez más competitivos y aplicar cambios con agilidad. Sirve como ejemplo el caso del zumo de naranja recién exprimido. Antes perdían 10 céntimos a la botella pequeña, pero al realizar cambios en los procesos, ahora le ganan 16.

«El escenario inflacionista va a suponer un incremento en sus gastos de más de 500 millones de euros»

La calidad en el centro de todo. La principal línea de trabajo que seguirá en el centro de la estrategia es seguir apostando por la calidad. Tras este objetivo, la cadena reforzó en 2021 los departamentos de Prescripción y Compras hasta las 1.200 personas y, además, Roig proclamó abiertamente que busca nuevos proveedores ‘totalers’, o especialistas en un determinado producto (ahora mismo tienen 1.400). “Buscamos calidad. Esto es lo que va a marcar el futuro de la empresa: la calidad”.
En este camino, el proveedor es una pieza indispensable en el Proyecto Mercadona, cuya implicación, a través de un compromiso constante con la calidad y la especialización, se ha convertido en uno de los vectores de crecimiento fundamentales de la compañía. Tan diferencial que, desde hace años, impulsa un modelo propio, el Modelo de Proveedor Totaler, que se basa en la responsabilidad compartida, y en el que la colaboración y la agilidad son atributos clave para poder desarrollar productos con los que ofrecer a sus clientes el mejor surtido.
Así, la compañía continúa en 2022 con su plan de inversión. “Este año tan difícil seguro que vamos a superarlo aplicando nuestro Modelo de Calidad Total, que es nuestro faro para navegar por este escenario de incertidumbre que estamos viviendo”, incide Roig.

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