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La economía circular es una realidad

Reducir, reciclar y, sobre todo, reutilizar. Esta última se alza como la estrategia más adecuada para una economía circular que optimice el uso de recursos naturales, si bien la industria debe avanzar aún hacia una mayor y mejor separación de residuos.

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economía circular

No hay materiales buenos o malos, sino buenos o malos usos. Y así lo vamos a demostrar en las siguientes páginas, donde reunimos a responsables de la industria del envasado y embalaje para analizar el actual contexto legislativo, su impacto en el sector, las últimas iniciativas en materia de sostenibilidad, economía circular y descarbonización, y cómo no, sus nuevos proyectos.

En los últimos años, y en el caso concreto de España, pero también del resto de países europeos, las distintas normativas que han afectado a los envases se han centrado, sobre todo, en promover el uso de determinados materiales en detrimento de otros, fundamentalmente el plástico. Mientras tanto, hemos visto proliferar, por ejemplo, los envases biodegradables y compostables en los lineales de los supermercados. Pero, ¿es esta la estrategia más adecuada?

Es necesaria una mayor pedagogía a todos los niveles para mejorar las tasas de reciclaje

Iñigo Canalejo, vicepresidente ESG IFCO, nos recuerda la jerarquía de la gestión de residuos: “Reducir, reutilizar y reciclar”. Y tanto él como otros muchos de nuestros protagonistas defienden que la reutilización es más sostenible que el reciclaje, puesto que permite reducir el consumo de materias primas y, por lo tanto, de recursos naturales, a la vez que, prácticamente, elimina la generación de residuos. Además, gracias a esa reutilización se da una nueva vida a esos materiales, cerrando así el círculo.

En este sentido, plástico, cartón o madera son materiales reciclables y reutilizables, que después de su ‘primera vida’ pueden convertirse bien en nuevos envases, e incluso, en objetos de mayor valor (upcycling). Pero la reutilización no está reñida con el reciclaje; eso sí, este resulta mucho más complejo de lo que parece.

Muchos consumidores continúan sin tener claro cómo se reciclan determinados envases, comprometiendo, de este modo, la sostenibilidad del proceso. En teoría, todos deben ir al contenedor amarillo, a excepción de los envases compostables, que deben terminar en el contenedor para orgánico. Pero más allá de esta confusión existente entre los consumidores, y que hay que superar gracias a “una mayor pedagogía” a todos los niveles, incluidos los puntos de venta, el siguiente escollo aparece entre la propia industria del reciclado.

Si bien los fabricantes y distribuidores de envases y embalajes están avanzando a pasos agigantados, lo cierto es que “las infraestructuras necesarias para la recogida y posterior tratamiento de los residuos son aún insuficientes y distan mucho de ser 100% efectivas”, lamenta Pedro Écija, gerente de SP Soluciones Agrícolas.

A todo esto hay que añadir un nuevo hándicap. La inflación actual penaliza los materiales alternativos, más caros actualmente. “Encarecer gratuitamente el producto final utilizando un envasado de un material compostable puede que no sea lo más conveniente, sobre todo cuando la sostenibilidad de un envase de plástico reciclado está garantizada”, concluye Enrique Alegre, Sales Key Account Manager de Infia.

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